Bárbara Lennie, frescura y talento

Con quince años interpretó su primer papel y, tras otros tantos forjándose como actriz, ha realizado su trabajo más destacado en Obaba. Su forma de ser derrocha sensatez, simpatía y encanto a partes iguales, dando lugar a un cóctel maravilloso que, seguramente, ha sido clave para alzarla como uno de los nuevos valores de nuestro cine.



Su corta edad no se refleja en absoluto en su carácter y es que, pese a estar comenzando en el mundo de la interpretación, Bárbara Lennie tiene las ideas claras. No hace falta recordar su debut en Obaba, de la mano de Montxo Armendáriz, donde ya demostró que apunta maneras.

WAPA: Te has convertido en uno de los nuevos talentos del cine español. ¿En qué momento decidiste que ser actriz era tu verdadera vocación?
BÁRBARA LENNIE:
No me desperté un día y dije “quiero ser actriz” sino que es algo que me ha acompañado desde muy pequeña y que, de una manera u otra, siempre ha estado presente. Las cosas se fueron sucediendo de una forma muy natural. Un día decidí presentarme a las pruebas de la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático), me cogieron y bueno… por el momento aquí estoy.

W.: Se te conoce principalmente por tu interpretación en Obaba pero además de ese papel, ¿Qué otros trabajos cinematográficos habías realizado antes?
B.L.:
Rodé mi primer largometraje “Más pena que gloria” en 2001 y con Victor García León. Es una película a la que le tengo muchísimo cariño, con la que aprendí un montón de cosas y que, en definitiva, me encanta. Después empecé en el conservatorio, estuve allí haciendo diferentes cosas hasta que llegó Obaba.

W.: ¿Te planteas probar suerte en el teatro?
B.L.:
He hecho teatro durante estos últimos cuatro años y por supuesto que quiero seguir en él, me resulta necesario. Es el ejercicio actoral más duro y apasionante que puede haber. Requiere entrenamiento y dedicación plena. Además, ese contacto directo con el espectador es impagable.

W.: De los papeles que has interpretado, bien de modo profesional o realizando prácticas en la escuela ¿cuál es el que más te ha costado y por qué?
B.L.:
Cuando empecé a estudiar todos los personajes me costaban mucho. Tenía cantidad de tensiones, bloqueos, vergüenzas… Me costaba mucho salir a escena, era de una timidez paralizante. Pero era algo que tenía más que ver conmigo misma que con la interpretación; es lo que tiene este arte, somos instrumento e instrumentista a la vez.

W.: Bárbara, ¿tienes ganas de encarnar a algún personaje concreto?
B.L.:
Tengo ganas de hacer tantas cosas… Me ronda por la cabeza intentar montar un texto de Bergman que me fascina. Interpretaría a una joven actriz.

W.: Y como actriz que eres, ¿a qué profesionales tomas como referente?
B.L.:
La verdad, a todos los que se toman esto con respeto y con mucho cariño.

W.: Tu profesión no es sencilla, ¿qué crees que es lo más sacrificado para un actor?
B.L.:
El actor, en general, depende de lo que los demás opinen de él, depende de que decidan llamarle o no, y eso es bastante agotador. Nos exponemos mucho ante los demás y eso a veces te hace ser bastante vulnerable.

W.: Me imagino que, de momento, estás progresando con pequeños pasitos pero, ¿te ves algún día haciendo largometrajes al otro lado del charco?
B.L.:
Pues ahora me voy a México a rodar un thriller, y me apetece muchísimo. Latinoamérica tiene un mercado muy atractivo con el que hay mucho que intercambiar.

W.: Además del cine, ¿qué otras cosas te hacen disfrutar?
B.L.:
Pues me gusta leer, ver películas y obras de teatro. También me gusta caminar por Madrid, por sus calles con sus bares, sus cafés… visitar La Casa Encendida, ver a los amigos, ir a danza oriental, perder el tiempo… un poquito de todo.

W.: ¿Qué palabras son las que mejor crees que definen a Bárbara Lennie?
B.L.:
¡Qué difícil! Yo no sé definirme, de verdad que lo intento cada día, pero por ahora no me sale. Tal vez eso puede ser algo que ya me define, ¿no?

W.: Antes citabas Madrid, ¿qué es lo que más te gusta de nuestra capital?
B.L.:
Me gusta el caos, las calles llenas a las tres de la mañana, la mezcla de gente de todas parte, el lado pueblerino que conserva, algunas calles, algunas plazas, el Retiro…

W.: ¿Te gustaría escaparte a vivir durante una temporada a otra ciudad?
B.L.:
Si puedo lo haré el año que viene. A Buenos Aires, donde vive mi familia.

W.: Y ya a nivel personal, ¿te consideras una mujer muy cuidadosa con su apariencia?
B.L.:
A veces me gusta mucho la coquetería, no creo que haya que renunciar a ella. Lo que pasa es que particularmente, la mía es muy de andar por casa, de pequeñas cosas idiotas que me alegran el día.

W.: ¿Te gusta maquillarte?
B.L.:
Sinceramente, sólo me maquillo cuando tengo que trabajar, y esto también incluye promociones, presentaciones, estrenos…

W.: ¿De la innumerable colección de firmas de moda actuales cuáles son las que más te llaman la atención?
B.L.:
Me gusta el lado juvenil de Chanel, Kenzo, David Delfín, Lydia Delgado, H&M.

W.: Volviendo al tema belleza, en los rodajes la piel y el pelo sufren mucho por el maquillaje… ¿cómo te cuidas después para mantenerte perfecta?
B.L.:
¡Ojalá estuviera perfecta! Me limpio la cara a fondo con desmaquillante, agua termal y uso hidratante. Lo del pelo me da más pereza, es que soy un poco desastre.

W.: Y el universo de los spas, tan de moda desde hace un tiempo, ¿te gustan?
B.L.:
¡Y a quién no! Te tratan bien, disfrutas, te toquetean un rato y encima es siempre algo bueno para la salud, ¡por supuesto que me gustan!

W.: Para finalizar, cuéntanos, ¿en qué proyecto estás trabajando actualmente?
B.L.:
Estoy centrada en la preparación de la película mexicana, “Todos los días son tuyos”, de José Luis Gutiérrez Arias y que rodaré en noviembre en México DF.

W.: Para terminar, ahora mismo ¿qué pides para el futuro?
B.L.:
Sinceramente, con que haya un futuro, yo feliz.