La vitamina D, nuestra amiga contra la osteoporosis

La osteoporosis, conocida como la epidemia silenciosa, es considerada una de las enfermedades más comunes en nuestro país, ya que afecta de forma especial a las mujeres. Se ha erigido en los últimos años como un problema de salud pública global que afecta a más de 200 millones de personas en el mundo. En España, se estima que la osteoporosis afecta a 3,5 millones de personas.


Factores como el envejecimiento, la disminución de las hormonas sexuales y el estilo de vida inadecuado son los principales factores de riesgo que determinan una baja masa ósea y que, por tanto, están en la génesis de gran parte de las fracturas osteoporóticas. La inactividad física, los cambios dietéticos y los cambios hormonales que se producen conforme se envejece provocan, en último término, una acusada reducción en la masa ósea.



En este sentido, a fin de prevenir la aparición de esta patología y de minimizar las complicaciones asociadas, es necesario adquirir un estilo de vida saludable y llevar a cabo medidas dietéticas, teniendo en cuenta que los alimentos que se consumen habitualmente contienen una amplia variedad de vitaminas, minerales y de otros nutrientes importantes para la salud. En particular, son dos los nutrientes esenciales en las estrategias de manejo de la osteoporosis: el calcio y la vitamina D.

El sol, fuente de obtención de vitamina D
Se sabe que la vitamina D, talón de Aquiles en el abordaje de la osteoporosis, es clave en la prevención de las fracturas por esta enfermedad, más aún si se tiene en cuenta que existe un déficit de esta hormona en la población anciana y que asociada al calcio disminuye el riesgo de fractura. La vitamina D es esencial para el mantenimiento de la función muscular, facilitando la absorción de calcio y fósforo.



El principal problema reside en que la vitamina D presente en los alimentos es escasa, por lo que debe obtenerse a través de otras fuentes, como es la energía solar. Una vez que el sol entra en contacto con la piel, se inicia la formación de vitamina D. “El 90% de la vitamina D se debería sintetizar por la piel a través del sol. Sin embargo, existe un nivel inadecuado de vitamina D en todo el mundo, inclusive en España. Se calcula que prácticamente el 70% de la población presenta un nivel inadecuado de vitamina D y se ha demostrado que los niveles en nuestro país son incluso inferiores a los que tienen los habitantes de países nórdicos, como Suecia, Finlandia y Noruega”, afirma el Dr. José Manuel Quesada, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.



Beneficios complementarios de la vitamina D


“En la actualidad, se concibe la vitamina D como una verdadera hormona, ya que mejora el metabolismo óseo y mineral, y es además, el gestor del calcio, mantiene el hueso compacto y fuerte y reduce hasta en un 49% el riesgo de caída y mejora el rendimiento neuromuscular”, señala el Dr. Manuel Díaz Curiel, del Servicio de Medicina Interna de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid.

Pero, más allá de aportar beneficios en el manejo de la osteoporosis y evitar el riesgo de caídas y fracturas, se ha demostrado que “a la luz de la evidencia disponible, resulta crítico mantener niveles óptimos de vitamina D, puesto que niveles bajos de vitamina D, se asocian con un riesgo mayor de desarrollar cáncer, de padecer infecciones, enfermedades auto inmunes, cardiovasculares, como infarto agudo de miocardio, síndrome metabólico e hipertensión arterial entre otras. El tratamiento con vitamina D, por sus acciones específicas, disminuye esos riesgos y el de muerte en su conjunto. Estos datos, de gran importancia científica, hacen que el mantener niveles adecuados de vitamina D sea un objetivo de la salud pública”,  afirma el Dr. Quesada.

Asimismo, los especialistas inciden en la importancia de suplementar la dieta con un aporte rico en calcio. “Existen alimentos que ayudan a presentar unos niveles más elevados de esta sustancia. Estos alimentos son fundamentalmente los productos lácteos -leche queso y yogur- y, otros como la margarina”, indica el Dr. Díaz Curiel. A su vez, el Dr. Quesada afirma que “suele ser necesario suplementar la vitamina D a través de fármacos, mientras que el calcio puede adquirirse con relativa facilidad mediante la dieta”. Hay que señalar que para que haya una buena absorción del calcio también es esencial una buena función gástrica, ya que sólo así es posible que se produzca la disociación del calcio de sus sales y que este calcio se absorba correctamente. Asimismo, para que se produzca una buena absorción, es necesario que haya, por lo menos, 20 nanogramos por mililitro de vitamina D, lo cual muy complicado de conseguir.

Estas conclusiones han sido lanzadas en el ‘Simposio vitamina D y vida saludable’ celebrado en Madrid y patrocinado  por MSD, Danone y Grupo Ferrer.