¿Cómo evitar volver de vacaciones con unos kilos de más?

La obsesión por adelgazar para el verano puede llevarnos a adoptar dietas drásticas que nos hagan perder peso muy rápido pero que probablemente tenga el efecto secundario de volver de las vacaciones con unos cuantos kilos de más.

“Las vacaciones de verano traen consigo cambios de hábitos que pueden acarrear consecuencias para nuestra línea. Nos relajamos, hacemos una vida totalmente distinta a la habitual, cambiamos los horarios de las comidas o incluso nos saltamos muchas de éstas; es decir, nos desorganizamos por completo. ¡Y, al final, todo el esfuerzo previo realizado para conseguir lucir tipo en biquini pasa al olvido!”, nos cuentan desde el programa Nusa para la nutrición y la salud.

La desorganización en las comidas es pues la principal razón por la cual solemos volver de las vacaciones con más peso y es que, en materia de salud nutricional, cada día cuenta.

Según Marta Olmos, Nutricionista del Programa Nusa, “para mantener con éxito el peso de forma duradera es aconsejable introducir progresivamente pequeños cambios en nuestros hábitos alimentarios básicos y mantenerlos durante todo el año . Comer cinco veces al día, mejorar los menús, escoger las técnicas culinarias adecuadas, introducir alimentos desnatados (o% materia grasa) en nuestra dieta, etc. pueden ser un primer paso. El seguimiento de estos nuevos hábitos nos ayudará a mantener un peso saludable”. Estas medidas son, en realidad, cuestión de sentido común.

Pautas que debemos seguir también en verano
El Programa Nusa nos indica que, para evitar estos vaivenes en el peso, lo que debemos hacer es contemplar las siguientes normas básicas también en verano:

 Comer 5 veces al día, y hacerlo despacio y masticando bien los alimentos
 Desayunar siempre e incluir lácteos, fruta, cereales y derivados, como galletas con fibra
 Priorizar la calidad de las calorías frente a la cantidad
 Incluir tentempiés saludables en los suplementos de media mañana y merienda, que sean bajos en calorías pero de adecuada densidad nutricional que nos ayuden a controlar el apetito
 Introducir en la dieta diaria alimentos desnatados 0% materia grasa o alimentos bajos en grasas
 Beber un mínimo de 1,5l de agua al día
 Utilizar métodos de cocción sencillos para la preparación de los alimentos, con poca grasa y poca sal
 Intentar llevar un estilo de vida activo: andar, subir y bajar las escaleras y, 4 días a la semana durante 30 minutos, practica alguna actividad física un poco más intensa como ir en bicicleta o nadar.

En la época estival, lo bueno es que solemos movernos más que invierno y que podemos aprovechar que estamos en la playa o en la piscina no sólo para tomar el sol- ¡siempre con protección!- sino también para lanzarnos a hacer unos largos. Asimismo, con el calor nos apetece más comer ensaladitas, fruta fresca y zumos de vegetales, así que debemos aprovechar en las comidas entrehoras (media mañana y merienda) para tomar estos alimentos que nos alivian la sensación de hambre y nos aportan un montón de vitaminas y minerales que necesitamos.