En la variedad está el gusto

El verano sigue su curso y todavía faltan muchos días de calor que disfrutar. Es importante que no descuidemos la hidratación ya que beber solo en momentos de sed significa que ya hemos perdido líquidos. Es por ello, que una gran variedad de bebidas hace que nos hidratemos más y mejor en los días más calurosos y evitemos molestias innecesarias.

En los meses de verano aumentan los casos de deshidratación, golpes de calor e ingresos hospitalareios por estos motivos. Se pierden líquidos corporales con el calor lo que puede provocar mareos, vómitos, disminución del rendimiento físico y mental, fatiga o aumento del ritmo cardíaco. Frente a este riesgo, ingerir bebidas variadas con buen sabor aumenta el nivel de hidratación, según confirma el Estudio Comparativo de Diferentes procedimientos de Hidratación elaborado en la Universidad Católica San Antonio de Murcia.


La investigación concluye que se puede beber hasta un 50% más cuando hay variedad de bebidas (agua, zumos, refrescos…) por lo que disminuye la pérdida de peso corporal, indicativo de un buen estado de hidratación. Además, los especialistas señalan que ingerir alimentos ricos en agua (frutas, verduras) y evitar las bebidas alcohólicas facilita una hidratación óptima.

Situaciones en las que beber más

Es necesario beber de 2 a 3 litro diarios en verano, ya que se dan situaciones en las que se puede alterar el equilibrio hídrico como el turismo, las excursiones, practicar deporte, ir a la playa o caminar por la montaña. Además, existen grupos de población que corren más riesgo por el tiempo que pasan expuestos al calor, que practican actividad física o que, fisiológicamente, son más vulnerables a sus consecuencias como los ancianos, los deportistas, los profesionales que trabajan al aire libre, las personas enfermas, etc.


Los que realizan actividades físicas prolongadas, sobre todo en situaciones de calor y humedad, hace que aumente el calor corporal y se sude, perdiendo líquidos y sales minerales. En este caso se recomienta beber antes, durante y después de la actividad. Las personas mayores son el otro grupo que más riesgo corre ya que el mecanismo de termorregulación se deteriora y disminuye la sensación de sed, por lo que cuesta más beber, haciéndoles más vulnerables a las consecuencias de la deshidratación.


Por todo ello, es necesario beber antes de tener sed porque cuando aparece esta señal se ha perdido en torno al 1% del líquido corporal.