La reina del exceso dio el sí quiero

Kate Moss y Jamie Hince por fin se han dado el “sí quiero” envueltos en una marea de lujo y rockanrol, una mezcla entre Glastombury y el Ritz, aventuraba la prensa británica. No en vano, los tres días de celebración han estado plagados de actuaciones musicales al aire libre, barbacoas y, se rumorea, mucho, pero que mucho alcohol.


La pareja contrajo matrimonio en la bucólica zona de los Cotswolds, en la campiña inglesa, en una pequeña hermita muy cerca de su casa de campo. La novia vistió un delicado vestido en color marfil con un velo bordado con pequeñas flores, un diseño exclusivo de su amigo John Galliano, mientras que el novio vistió un llamativo smocking azul celeste y tupé, al más puro estilo fifties.


Como todo hacía presagiar, el enlace entre la reina del exceso y el rockero, ha sido todo un desparrame. Según han confirmado algunos de los invitados a la fiesta, la locura fue tal que la novia terminó obsequiando a sus invitados con un streptease: “Empezó a quitarse ropa para hacer la gracia y pronto todo el mundo empezó a gritar: “fuera, fuera fuera””, asegura uno de los invitados, hasta que, al parecer, la modelo acabó llevando solamente su ropa interior.


Entre los invitados, se pudo ver a su ex novio Jefferson Hack, padre de Lila Grace, la hija de la modelo y su dama de honor. También se dejaron ver el dueño de Topshop, el empresario Philip Green, el cantante del grupo de música Primal Scream Bobby Gillespie, las diseñadoras británicas Stella McCartney y Vivienne Westwood o el peluquero de Moss, James Brown.