¿QUÉ SON LAS GRASAS TRANS?

Hay algunos productos como son las tartas (sobre todo las de elaboración industrial) y las galletas que pueden llegar a emplear margarinas duras baratas en su fabricación, las cuales tienen un contenido elevado de grasas trans. Cuando los aceites se procesan para fabricar margarina pueden someterse a un proceso que añade hidrógeno a alguna de las cadenas de carbono de los ácidos grasos, haciéndolos más saturados.

Esto hace que el producto sea sólido a temperatura ambiente. Durante este proceso se forman unas sustancias llamadas grasas trans, que se comportan del mismo modo que las grasas saturadas.

 

OMEGA-3 Y OMEGA-6

Los ácidos grasos polinsaturados (AGPI) son el ácido linoleico (Omega-6) y el ácido alfalinoleico (Omega-3). Las recomendaciones nacionales sobre las grasas de la dieta se centran en la reducción de la ingestión de grasa saturada y ácidos grasos monoinsaturados y una ingestión equilibrada de ácidos grasos esenciales Omega-6 y Omega-3.

Debe fomentarse el consumo de grasa de diferentes orígenes, como el pescado, frutos secos, las semillas, aceites vegetales y de frutas. Éstas y otras recomendaciones dietéticas, combinadas con el ejercicio básico regular, un moderado consumo del alcohol y la abstención del tabaquismo siguen siendo los pilares fundamentales de un modo de vida saludable.

Se ha demostrado que los ácidos grasos Omega-3 reducen significativamente el riesgo de muerte súbita por arritmias cardiacas y la mortalidad global en pacientes con enfermedad coronaria conocida. La dieta ha de incluir fuentes alimenticias que contengan un mayor índice de Omega-3 como son el pescado azul (salmón, sardina, caballa y atún) así como el aceite de pescado.

Los ácidos grasos Omega-6, presentes en la mayoría de las semillas, aceites vegetales y carnes son protrombóticos  y proinflamatorios. La American Heart Association recomienda el consumo de dos raciones de pescado a la semana para las personas sin antecedentes de enfermedad coronaria y al menos una ración diaria de pescado para pacientes con enfermedad coronaria conocida.

Diversos estudios científicos demuestran que entre las propiedades clínicas de los alimentos con Omega-3 se encuentra la hipertrigliceridemia, es decir, que en dosis superiores a 3-5g/día pueden disminuir entre un 30-50% los triglicéridos, lo que reduce al mínimo el riesgo de enfermedad coronaria y de pancreatitis aguda.

Por último, los ácidos grasos dietéticos de la serie Omega-3 se incorporan rápidamente a las membranas celulares e influyen profundamente en las respuestas biológicas.