Lipoplastia, ultrasonidos en la cirugía estética

La lipoplastia facial asistida por vaser consiste básicamente en la aplicación de una sonda de titanio bajo la superficie facial que va socavando la piel, para conseguir una retracción de la misma que consiga mayor uniformidad y tersura. Se fundamenta en las propiedades elásticas de las fibras de la dermis.

Se ha demostrado que al aplicar ultrasonidos en una zona dérmica, las fibras de colágeno se retraen consiguiendo, sin necesidad de cicatrices, que la piel involucionada y laxa, que se tiene a partir de los cincuenta, recupere la firmeza.

Cuando la meta es simplemente liberar y estimular la retracción de la piel, como en el caso de la piel laxa de la cara, la operación culmina cuando se ha terminado de socavar. Cuando la meta es disminuir la masa de determinadas zonas (como la zona de las mejillas, la submentoniana o la lateromandibular), se debe dirigir la sonda a las zonas y los planos deseados y se la debe dejar en el lugar por un periodo más prolongado, simplemente para permitir la emulsión del tejido graso. La técnica mostró ser muy versátil, y mínimamente traumática.

Técnica novedosa: Tras la fase de experimentación, diversos estudios en EEUU e Italia han demostrado los resultados positivos de esta técnica.

Consecuencias

No pretende sustituir a otras técnicas como el lifting sino que es una alternativa eficaz para aquellas personas que temen las cicatrices.

Técnica mixta: La lipoplastia se ha combinado con otras técnicas faciales como la blefaroplastia, el estiramiento malar y temporal y la elevación de cejas.

Ventajas

Entre las bondades de esta técnica quirúrgica es que se asocia con menos hematomas y menos heridas y edema postoperatorio. La técnica es muy segura.