Piel nueva después del sol

Pese a la protección de las cremas solares, tras el verano, la piel tiende a mostrarse deshidratada y la aparición de manchas y otras irregularidades es habitual. Para su renovación, es necesario aportarle todos los cuidados nutritivos e hidratantes que las cremas específicas ofrecen.



El intenso efecto de los rayos solares combinado con las altas temperaturas, la sal del mar y el cloro de las piscinas tienden a deteriorar la piel durante la estación estival, de manera que en los meses posteriores al verano es necesaria una puesta a punto urgente de la misma.


La dermis tiende a perder sus reservas de agua y a mostrarse deshidratada, perdiendo así suavidad y luminosidad. Por otra parte, aparecen las manchas a causa de la hiperpigmentación.



MANCHAS, CÓMO ELIMINARLAS
Las manchas pueden surgir por diferentes motivos pero el sol es el principal culpable de su aparición debido al daño que ocasionan los rayos ultravioletas en las células de la piel. Los excesos solares junto a la falta de hidratación, de cuidados y el estrés oxidativo consiguen que las células de la piel, los melanocitos, que están cargados con la melanina que produce el pigmento, se desorganicen provocando la aparición de irregularidades en la piel.
Los rayos UVA son los mayores responsables del fotoenvejecimiento de la piel mientras que los UVB, de longitud de onda más corta, afectan especialmente a la epidermis. En verano, son los causantes de las quemaduras causadas por el sol y responsables del envejecimiento cutáneo.

También es posible que a partir de los treinta años de edad las mujeres sufran la aparición del cloasma, un tipo de mancha causada por el sol y por los frecuentes cambios hormonales.
Para terminar con estas irregularidades existen multitud de productos y tratamientos específicos como por ejemplo la exfoliación química. Este tratamiento se desarrolla en clínicas, de manos de profesionales, y en él suele emplearse ácido glicóico o el retinóico, en diferentes cantidades.

La acción de éstos consiste en eliminar las capas superiores de la piel para su siguiente renovación.
Para la eliminación de manchas también se puede recurrir a la microdermoabrasión que consiste en la eliminación de las capas exteriores de la piel, arrastrando las células muertas debido a la acción de los cristales de óxido de aluminio (o materiales similares) que se utilizan en este tipo de técnica.

Gracias a este tratamiento que promueve la regeneración de las células de la piel aumentando la producción de colágeno, ésta luce suave y uniforme. También se pueden eliminar en algunas pequeñas manchitas causadas por el sol debido a la acción de otros productos y cremas exfoliantes.



CREMAS CON VITAMINA C
Muchas de las cremas y tratamientos de las firmas cosméticas cumplen una función de crema antienvejecimiento y antimanchas gracias a las propiedades de la vitamina C, pues se trata de un buen antioxidante y antiinflamatorio. Además, la vitamina C contribuye a la producción de colágeno por lo que también facilita la elasticidad y mejora el aspecto de la piel.

Se han descubierto, además, otros ingrediente para estos fines, como el derivado biotecnológico del extracto de levadura, de Clinique, que se utilizó en sus orígenes en Asia para combatir los problemas de hiperpigmentación. Éste, se encarga de romper las agrupaciones de melanina. Otras firmas como Chen Yu incorporan Dermawhite, un activo inhibidor de la Tirosinasa, sustancia que regula la producción de melanina para eliminar las manchas de la piel.



HIDRATACIÓN ESENCIAL
Además de terminar con las manchas el objetivo esencial para lucir una piel sana es la hidratación y la nutrición de la misma. Cuando la piel se quema la epidermis y la dermis se destruyen y el organismo ya no es capaz de retener la proporción de agua. Una piel deshidratada es, por tanto, la que ha perdido los hidrocaptores, moléculas que captan el agua de la dermis y la fijan en la epidermis, debido a las agresiones externas y, en este caso concreto, a las ocasionadas por el sol.

Cuando la piel se deshidrata se vuelve áspera, se apaga y muestra tirantez. Para que esto no ocurra, es necesario aportarle el agua que necesita pero primero es necesario reconstruir los tejidos cutáneos alterados para poder retener la sustancia.


Para ello, hay que tratar la piel con productos que contengan ingredientes capaces de rehacer el tejido epidérmico, como por ejemplo el colágeno, que tiene propiedades reestructurantes e hidratantes.

Además del colágeno, en las cremas y tratamientos hidratantes encontramos vitaminas, agua, sales minerales y otros ingredientes capaces de poner a punto la piel aportándole de nuevo la reserva natural de hidratación.



DOBLE SOLUCIÓN
Observando que las manchas y la sequedad son los problemas que más afectan a la piel de la población, las marcas de belleza apuestan por productos que cumplen dos funciones: la de eliminar las capas exteriores de la piel para acabar con las manchas y un papel altamente hidratante para devolverle así el buen aspecto y la flexibilidad a la piel. No hay que olvidar que estos cuidados que ofrecen los tratamientos, cremas y lociones se verán siempre reforzados con una buena alimentación que ayudará a mantener siempre la piel a punto.