Los aliados de tu piel

Responsable de que luzcamos un aspecto radiante y envidiable, la piel es una de las claves de belleza de la mujer. Una alimentación rica en vitaminas y minerales es esencial para que sea nuestra más potente arma de belleza.



La piel es el órgano más grande que tiene el cuerpo y se encarga de mantener su forma, de establecer relaciones sensoriales con el medio ambiente y de protegerlo de las agresiones externas. Entre sus funciones también está encargarse de la termorregulación del organismo.
Con un grosor que puede variar entre 1,5 y 4 milímetros en diferentes áreas del cuerpo, la piel tiene la capacidad de repararse por sí sola cada 30 días, reflejar el estado de salud y de ánimo de la persona, y revelar signos que pueden ser síntoma de diversos trastornos.

La piel consta de dos capas principales: una capa exterior impermeable y delgada, llamada epidermis, y una capa interior elástica y fibrosa llamada dermis. La dermis contiene miles de glándulas sudoríparas, glándulas sebáceas, vasos sanguíneos, tejido muscular, fibras nerviosas, células adiposas y pelos, cada uno incrustado en un folículo.
Además, contiene un pigmento pardo o negro, conocido como melanina, que la protege contra los efectos perjudiciales de los rayos ultravioleta. La cantidad de melanina presente en la piel viene determinada por el grupo étnico de la persona y por la exposición al sol.

Una de las causas de que la piel luzca un aspecto excelente es la hidratación. La capa córnea confiere impermeabilidad a la piel. Esta capa, la más externa, está formada por células muertas y queratinizadas que se eliminan por descamación. La pérdida de agua a través de la piel es constante, y se produce de forma natural.

La cantidad que se pierde viene determinada por la humedad relativa de la atmósfera y las condiciones de la película grasa protectora y la capa córnea. Los científicos anotan que el envejecimiento de la piel tiene lugar en el tejido conectivo de la dermis, formado en el 70% por colágeno (proteína principal de la dermis). Tenemos 4 tipos de colágeno. El colágeno es estructura de soporte o ‘esqueleto’ de una estructura blanda en todo el organismo. Las fibras de colágeno están cruzadas en determinada disposición para conferir elasticidad y flexibilidad a una estructura concreta, como puede ser la piel.

Minerales para una piel joven
Los minerales, siempre que se tomen en las cantidades adecuadas, pueden ser altamente beneficiosos para el organismo y la piel. Éstos funcionan como inductores enzimáticos, participando en funciones cruciales del metabolismo.
SILICIO. Resulta fundamental en la biosíntesis del colágeno, de modo que su carencia produce estrías por pérdida de elasticidad de los tejidos, arrugas y envejecimiento prematuro de la piel. La parte más externa de las verduras verdes, las cáscaras de las semillas, el salvado, la cebolla y los frutos secos son alimentos ricos en silicio. La planta medicinal cola de caballo seca y triturada, esparcida por encima de los platos, es una buena forma de tomar silicio.
HIERRO. Es un mineral indispensable en la producción de la hemoglobina, gracias a la cual la piel tiene un buen color. Son excelentes fuentes el alga espagueti de mar, el alga espirulina, el polen, la remolacha fresca y la quínoa.
ZINC. Participa, junto a la vitamina A, en la regeneración del tejido cutáneo, en la síntesis del colágeno y la elastina. Lo contienen las pipas de calabaza.

Con el envejecimiento, entre otras cosas, el colágeno pierde su capacidad de absorber humedad. Para evitar que el paso del tiempo se deje sentir en la piel, es fundamental llevar una alimentación, además de equilibrada, rica en ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6, que son nutrientes primordiales para la piel. Éstos se obtienen en el pescado azul, como la trucha, el salmón y el atún, y también se encuentran en el aceite de semillas de lino o Flax seed, semillas de sésamo y semillas de girasol.
La piel que tiene deficiencia de estos ácidos grasos esenciales, tiene menor capacidad de retener la humedad, con lo que se resecará con más facilidad.

Belleza en forma de alimentos
BAYAS.
Ricas en fitonutrientes, pueden ayudar a fortalecer el colágeno, la red de proteínas que confiere a la piel su estructura y volumen. Una dieta rica en estos antioxidantes ayuda a retrasar los signos visibles de envejecimiento de la piel.
PESCADO, FRUTOS SECOS Y SEMILLAS. Contienen ácidos grasos esenciales necesarios para mantener hidratadas las células y la piel. El pescado azul también proporciona una forma de hierro que el organismo absorbe fácilmente.
AGUACATES. Contienen nutrientes que ayudan a conservar la estructura de la piel y facilitan la curación de las heridas. Son muy útiles para el acné, el deterioro causado por el sol, la curación de las heridas y los herpes.
PIPAS DE GIRASOL. Pueden ayudar a mejorar la piel áspera y seca, y ayudan a conservar la impermeabilidad de la piel. Contienen zinc, proteínas, ácidos omega-6 y vitamina E.
LOS CÍTRICOS. Contribuyen a reparar y mantener la estructura del colágeno, responsable del aspecto suave de la piel.
ZANAHORIA. Contiene betacaroteno, un pigmento que se convierte en vitamina A y que es un importante antioxidante.

Además de los nutrientes esenciales, la otra fuente de salud para la piel son las vitaminas. Se pueden encontrar en frutas y verduras, y es recomendable tomar cinco raciones de verdura o piezas de fruta al día.
Muchas vitaminas están siendo usadas para tratar problemas de la piel. La vitamina C se utiliza para mejorar su textura, y tiene antioxidantes que eliminan los radicales libres, que son perniciosos para una piel joven, y la vitamina E, para regenerar los tejidos dañados después de una exfoliación.
Además de conseguir una piel joven e hidratada, una dieta rica en vitaminas y minerales puede ayudar a protegerla de algunos de sus enemigos más temidos, como son las estrías, la celulitis, la piel de naranja o las manchas.
Tampoco hay que olvidarse del ejercicio físico diario, para beneficiar su buena salud, eliminar toxinas y mantenerla tersa. Lo apropiado, dedicar dos o tres días a la semana a realizar deportes como andar, correr, nadar o montar en bicicleta, para mantener siempre una piel elástica y en forma.

Vitaminas esenciales
VITAMINA A.
Estimula la regeneración celular y la producción de colágeno. El cuerpo no la produce de forma natural, por lo que hay que adquirirla a través de los betacarotenos.
VITAMINA E. Aumenta el flujo sanguíneo mejorando la estabilidad de la piel. Protector natural contra los rayos ultravioleta, también es regeneradora de tejido.
VITAMINA C. Mejora la textura de la piel. En cremas cosméticas, su mejor sistema de transporte es a través de los liposomas.
VITAMINA D. El precursor de esta vitamina se transforma en vitamina D a través de la iluminación de la piel por el sol, y es fundamental para conseguir el nivel de calcio adecuado en el organismo.