Freeskiing, cuestión de actitud

Podemos traducirlo como “ski libre”, pero es mucho más. Es una modalidad sofisticada y espectacular del ski, a pesar de no ser técnicamente más difícil. De hecho, hay pocas normas: sólo necesitas un equipamiento adecuado, nieve y ganas de divertirte. El resultado son saltos, volteretas, malabarismos en el aire…

Aparentemente, un deporte extremo para el que tienes que abrir tu mente, olvidarte del esquí de siempre y atreverte a volar sobre la nieve.
El es una tendencia que se ha implantado con mucha fuerza a lo largo de estos últimos diez años en el mundo del esquí. Lejos del estricto marco de las competiciones alpinas, surgió para devolver la diversión a este deporte.

Su desarrollo va unido, indisolublemente, a la aparición de un nuevo material que ha evolucionado este deporte hasta límites antes inimaginables: los esquís.

Estos esquís de doble espátula son de construcción blanda (más fáciles de esquiar que con los duros esquís de pista), permitiendo más versatilidad en los movimientos y poder usarlos en condiciones de nieve muy distintas. Se distinguen enseguida porque tienen las colas levantadas, y esto permite ¡nada menos! que deslizarse hacia atrás.

Para ser una hay que tener cierta preparación física al principio, ya que es un deporte que exige de músculos y articulaciones. Puedes preparate con ejercicio aeróbico (por ejemplo, con bicicleta) tres veces a la semana durante unos meses antes; si eres una deportista nata, con la práctica, además de ganar en habilidades, también conseguirás muscular las zonas que más trabajan, como piernas, caderas y espalda.

Los esguinces son muy habituales entre los “riders” que practican el freeskiing, así que es interesante entrenar la flexibilidad con tablas para rodillas, codos, hombros y muñecas.

La nutrición juega un papel importante: los alimentos con proteínas de calidad (pescado, huevos y carnes sin grasa) deben acompañarnos, en general, a lo largo de nuestra época deportiva, pues además de ser constituyentes principales de las células, son los reparadores y formadores de las estructuras corporales.


FILOSOFÍA FREE
Freeskiing es e intentar empujar límites propios para sobrevolar cada vez mejor y con más estilo. Mucha gente coincide en que es todo un estilo de vida. No es sólo freestyle y trucos en el snowpark, es una actitud de búsqueda de la propia personalidad.

Una de las claves para lograr ser un buen rider es conseguir desenvolverse bien en en pista, fuera de pista, en snowpark o en la ciudad. Ahora es común ver esquiadores deslizando barandillas urbanas en las películas de esquí. Esto muestra la diversificación que ha experimentado el deporte, donde deslizar barandillas, saltar o destrozar una abrupta bajada fuera de pista forma todo parte del mismo juego.

Para practicar este deporte sólo hace falta un lugar con nieve pero, en lo que se refiere a disfrutar del corazón de la filosofía freestyle, los mejores están en Andorra (nos gusta el de Grandvalira) y en Cataluña, donde se encuentra La Molina (un lugar muy bueno para los principiantes) o Boí Taüll, por ejemplo. Este año, en Aragón se ha instalado un nuevo park en Formigal y se está ampliando el que empezó el año pasado en Cerler. En Sierra Nevada también tienen park y, por cierto, mucha afi ción.