Cafeína versátil

Este alcaloide, de conocida acción estimulante y presente en el café, se emplea actualmente en las fórmulas de ciertos productos de belleza.


Es habitual en la dieta diaria de la mayoría de españoles y su componente activo, la cafeína, se emplea en diferentes productos, incluidos algunos del sector cosmético.

El café, originario de Etiopía, comenzó a cultivarse entorno al año 570 d.C con el fin de tratar el dolor de cabeza, el asma, por su acción laxante… y, en la actualidad se ingiere principalmente por su función estimulante. Diversos estudios recientes relacionan este producto con ciertas enfermedades cardiacas puesto que, al igual que aumenta la actividad nerviosa simpática, también incrementa la presión sanguínea.

Si bien es cierto que se recomienda un consumo moderado, estos estudios no han llegado a unos resultados concretos que señalen al café como responsable de estas patologías. Lo que está comprobado es que la cafeína, es un alcaloide que cumple una función drenante y por ello cada vez es más frecuente añadirlo en la formulación de distintas cremas.

Este elemento activa la combustión de los cuerpos grasos, estimulando la liberación de catecolaminas, entre ellas la adrenalina, logrando así que el organismo queme grasas más rápidamente.



Alternativa de renombre
Su consumo está cada vez más extendido, a pesar de ser una de las bebidas más antiguas del mundo.
El , también contiene cafeína pero en menor proporción que el café. De hecho, dependiendo de la variedad de té cada uno presenta una proporción, siendo el verde el que menos tiene. Esta bebida, contiene antioxidante (flavonoides) beneficiosos para el organismo.