Noche de fantasía

Las extravagantes mezclas que alcanzan la creatividad más delicada, son la máxima de una noche en la que toda ilusión es posible. Brillos, texturas de ensueño y colores extraídos de un cuento, representan las claves del maquillaje de fiesta.

Dulzura hechizada


La mirada se evade a rincones melancólicos en los que reina la fantasía. Y la magia de esa dimensión cubre con un velo de dulzura todo el rostro, salpicándolo con un contraste en el que conviven el color y la pureza. Los labios, inquietos pero inmóviles, se empapan de ternura y retienen secretos entre partículas brillantes.

Así, la inspiración, que nace del reflejo de las suaves texturas de cuento, se plasma en una imagen con un carácter meditadamente bello. Este encanto plural se alía con detalles que retan al equilibrio y que flotan en un ambiente hechizado.
En este sublime espacio, en el que toda ilusión es posible, el tiempo se detiene para mostrar la verdadera esencia que emana la creatividad.

Atrevida armonía


La osadía femenina fija su vista en la frialdad y en insospechadas formas que ondean hasta alcanzar casi lo natural. Volumen, abstracción, sensualidad, color, decisión… Un sinfín de términos inconexos se funden en armonía traduciéndose en un conjunto que expresa un singular y extraordinario descaro.

El atractivo de una tez enmarcada por el atrevimiento supera lo moderno para convertirse en un transgresor estallido de imaginación. Aún así, lo habitual forma parte de esta creación, en la que se aprecian cálidos tonos recién caídos del cielo y pigmentos chispeantes que recuerdan al suave color de la piel. El negro, transportado desde la más remota oscuridad, se aprecia también en pequeños fragmentos que alcanzan a mostrar la perfección.

Brillante melancolía


La luz, responsable de mostrar lo grotesco y la belleza más absoluta, se fija en un retrato que se distingue por la disparidad de detalles y por la gracia que transmite su innegable melancolía. En esta impecable imagen, en la que la extravagancia destaca por su armonía, se distinguen radiantes detalles de color.

Resplandecientes texturas, combinaciones fantásticas… todo vale con el fin de transmitir la sobresaliente fantasía de la mujer.
Los colores se congelan y maquillan de personalidad la tez de la fémina con un estilo supremo, en el que hay cabida para el dorado, los tonos azules y los suaves rosas. El brillo es un destacado protagonista en esta fantasía que transmite un glamour extraído de un universo de ilusión.

Misterio sublime


Los detalles brillantes resaltan sin restar protagonismo a las diversas texturas que se presentan teñidas de colores dignos de la noche. Todo es posible para lograr un impactante look en el que reina una armonía, extraída de un mundo de fantasía. Los labios acentúan una imagen salpicada de serenidad, gracias a su acabado nacarado, y los párpados se despliegan, mostrando un maquillaje insólito que, sin dejar atrás la extravagancia, alcanza lo sublime.

El cabello encabeza este despliegue de pintorescos matices con una impactante forma en la que el brillo también tiene presencia.
Y es que las iridiscencias son una de las apuestas indiscutibles de una noche tan especial. En ésta, misterio, abundancia, variedad, actitud y tendencia se alían colmando la imagen de personalidad.