Lanzamiento perfecto

El origen del bowling se remonta a la Antigua Grecia. Homero relataba cómo los antiguos héroes jugaban con los “procos” o lo que hoy conocemos como bolos. En poco tiempo, su práctica se había extendido por toda Europa y Estados Unidos. Hoy, este deporte goza de numerosos aficionados en todo el mundo.

Si hablamos de bowling, no podemos pasar por alto las bolas con las que se efectúan las jugadas. Cada una de ellas consta de tres orificios para que la mano esté perfectamente articulada en cada uno de los lanzamientos y, según el peso corporal del participante, se escogerá aquella que le sea más cómoda para evitar posibles lesiones.

Los lanzamientos son determinantes en cada juego y requieren de amplias dosis de tiempo y práctica por nuestra parte. Durante el tiro, los profesionales recomiendan concentrarse en una posición concreta para que la bola siga una trayectoria recta e impedir que caiga en los carriles de la pista.

Dependiendo de los bolos que se tiren se obtendrá distinta puntuación, la máxima es de 300 puntos con 12 strikes consecutivos. Cualquier acción mental y corporal es clave para lograr un strike, es decir, la jugada en la que se derriban todos los bolos de una vez.

Si se tiene esta suerte, el jugador no podrá utilizar un segundo lanzamiento. Un jugador de bowling también conoce el spare, juego en el que se derriban todos los bolos utilizando las dos tiradas.

Además, cabe destacar que para la práctica de los bolos hay que vestir con una indumentaria adecuada. Son obligatorios los zapatos profesionales para deslizar los pies sobre el suelo sintético de la sala, productos limpiadores para la bola y prendas cómodas que se adapten a cada uno de los movimientos.