Pura ingravidez…

Una bella composición de movimientos aeróbicos a alta velocidad realizados con una sublime precisión. Esta podría ser, a simple vista, una definición de este deporte espectacular. No obstante, quienes lo practican saben a ciencia cierta que su práctica requiere, además de una enorme fuerza, potencia, flexibilidad y muchas horas de duro entrenamiento.

La gimnasia deportiva es todo un espectáculo artístico pero es evidente que, además, conlleva una fuerte carga de competitividad. Sin duda, la competición forma parte desde los primeros JJOO de la Era Moderna que tuvieron lugar en Atenas en el año 1896. Sin embargo, no fue hasta 1928 cuando las mujeres se incorporaron definitivamente a distintos campeonatos en la ciudad de Ámsterdam.

Actualmente, las diferencias entre la gimnasia masculina y la femenina no terminan aquí. Mientras los hombres deben realizar sus ejercicios en seis modalidades distintas (salto de potro, ejercicios de suelo, caballo con arcos, barras paralelas y barra fija), las modalidades femeninas se reducen a cuatro: salto de potro, ejercicios de suelo, asimétricas y barra de equilibrio). Asimismo, existen tres tipos de categorías competitivas: individual, por equipos e individual por aparatos. Una vez realizadas distintas pruebas, seis jueces puntúan sobre 10, según el baremo oficial establecido por la Federación.

Los orígenes de estas prácticas se remontan a la Antigüedad, cuando se realizaban duros ejercicios de entrenamiento llamados “gimnastika”, entre los que se incluía el salto de un toro…Posteriormente, éstos fueron evolucionando en dos escuelas deportivas principales: la gimnasia rítmica y la deportiva. Hoy en día, éste último es uno de los deportes más míticos y esperados en los Juegos, gracias a su espectacularidad. Habitualmente, el número de saltos mortales y giros determinan la dificultad del salto, que será evaluado en consonancia con un código preestablecido.

En el salto del potro se valora principalmente que la gimnasta eleve sus pies por encima de la cabeza con un movimiento ágil. Al apoyarse sobre el potro, los jueces priman una posición adecuada de las manos, el cuerpo y los hombros. Al saltar al suelo, es determinante “clavar” los pies, sin dar ni un solo paso de más. Sin embargo, en las asimétricas podrán contemplarse balanceos, cambios de barra, piruetas y, como mínimo, dos sueltas. La exhibición sobre la barra de equilibrio debe durar un mínimo de 70 segundos, e incluir dos elementos de vuelo, un giro sobre una pierna de 360 grados, un gran salto y una serie de acrobacias. En el ejercicio de suelo la parte fundamental es la fusión entre música y movimientos.

La gimnasta debe incluir tanto movimientos gimnásticos como acrobáticos, además de al menos un salto mortal, cubriendo durante el tiempo estimado toda la superficie, que es de 12 cuadrados. La lesión más frecuente en esta actividad es la “fatiga del codo”, que se produce por una repetida hiperextensión de éste durante el desarrollo de los ejercicios. Por otra parte, el suelo es la modalidad que más lesiones provoca, debido a los fuertes impactos que han de sufrir las gimnastas al trabajar en él. Sin embargo, la gimnasia es un deporte con importantes beneficios. A pesar de la polémica sobre la estricta dieta que deben llevar las jóvenes gimnastas, sobre todo en la alta competición, recientes estudios confirman que este entrenamiento físico ayuda a aumentar la masa ósea de aquellas niñas que lo practican con asiduidad antes de alcanzar la pubertad. La gimnasia deportiva, por tanto, se presenta como una disciplina ideal para conseguir un desarrollo físico óptimo.