Ferran Adrià: “Sé que soy el niño mimado y que me quiere mucha gente”


Considerado durante muchos años como el mejor chef del mundo, el cocinero español Ferran Adrià nos abre las puertas de su bunquer gastronómico. Dice, que dejar entrar a las cámaras, es la mejor forma de callar todos los mitos y bulos que rodean a El Bulli. Es una forma de desnudarse, sí, pero creía que era necesario. Por ello, y tras la insistencia de la mujer del director alemán, también catalana, Ferran aceptó que se iniciase la grabación de lo que hoy se estrena en España como “El Bulli: Cooking in progress”.

Su cocina, dice, ya no consiste en pelar tomates, pero que no le importa si tiene que seguir haciéndolo. “El Bulli” y Ferran Adrià es mucho más que eso. Es creatividad, es ingenio, es pasión. Una herencia que Ferran transmitirá a través de “El Bulli Foundation” y su “Bullipedia” pero que en realidad ya está en todos los que han formado parte de esa historia y que hoy ya tiene bisnietos.


-¿Por qué le gustó la idea de grabar este documental?
-Al principio no me gustó. Acababa de hacer el catálogo audiovisual de El Bulli para TVE. Esto fueron más de 1500 horas de grabación y tres años de trabajo, así que estaba hasta el gorro del tema audiovisual. Estaba cansado, pero cuando me lo propusieron, mi hermano me dijo que lo hiciera y me di cuenta de que, o bien lo hacía, o difícilmente después podría hacerlo. Además, fueron muy insistentes porque Ana, la mujer del director, también es catalana. Así que por insistencia lo hice, pero me alegro porque es un documento futuro. Al fin y al cabo, la Bullipedia, que es el proyecto de la Foundation, comienza con todo este material.


-Que unas cámaras graben entre fogones a Ferran Adrià, ¿no es como sentir que se desnuda?
-Estoy más que acostumbrado. Mi vida es una entrevista. Siempre me ha gustado que entraran porque siempre ha habido mucha polémica alrededor de “El Bulli”, y quizá la manera de decir que no había nada escondido era dejarlo siempre abierto. Siempre he querido que hubiese gente neutral que dijese lo que había. Era importante desnudarse y que la gente viese que este tema de la innovación no es fácil y que con una pequeña PYME de 250 mil euros, conseguimos ser la referencia del mundo. ¿Y por qué otro no puede serlo? Yo no soy Superman, la gente puede ver en el documental que se trabaja mucho. Quería desmontar la teoría de que la creatividad es algo divino.


-¿Su cocina es una ciencia?
-Es así, pero este documental es un desarrollo de las ideas. Yo pregunté si tenía guión y me dijeron que no, lo que me pareció una locura, pero también es verdad que la idea es el momento más difícil de filmar porque nunca se sabe cuando va a salir ni de dónde.


-Dice que hay muchos bulos alrededor de “El Bulli”, ¿cuál es el que más le ha molestado?
-Me molesta en general la visión de que a veces queremos manipular, o de que no somos honestos, pero es normal. A ver, sé que en el último año y medio, tras verse el documental de TVE, la gente tiene otra imagen de lo que es “El Bulli”. Antes parecía que alrededor de él todo era glamour y que estábamos todos los días de juerga, y cuando han visto las horas que trabajamos, la cosa ha cambiado. El tema de que hacemos tonterías, es normal cuando uno hace vanguardia. Eso lo entiendo y no me molesta. La magia de la cocina, no deja de ser que podamos discutir de algo, y esto es genial. No discuto con un ingeniero, pero mi familia me discute y eso hace que la gastronomía sea esa fuerza brutal.


-¿Entiende entonces las críticas sobre la poca cantidad de sus platos?
-Es normal, porque no hay información. Si los grandes cocineros de España, pudieran hacer lo que hacen para millones de personas, sería alucinante. Mira, yo soy del Barça y para mí es súper importante. Un Barça-Madrid es la leche para medio país, ¿no? ¿Cuánta gente lo ve? ¿Y cuándo es pagando? La gente baja al bar, pero no paga por ello, hay que ver las audiencias. El problema de la alta cocina es que su producción cuesta dinero. Si no fuese así la gente iría. Este es un hándicap que tenemos, pero no podemos hacer otra cosa.


-Pero, según nos mostró en el último anuncio de una cerveza, a usted aún se le puede se le puede seguir sorprendiendo con unos huevos fritos con patatas, ¿no?
-Es que no hay cocina tradicional o de vanguardia, hay cocina elaborada y poco elaborada. Un huevo frito es genial porque es muy poco elaborado y porque su sabor es magnífico, y podría hacerse en un restaurante de vanguardia perfectamente pero, ¿por qué no se hace? Porque tú lo puedes comer en casa.


-Y ¿cómo ve los restaurantes de comida rápida?
-Tiene que haber de todo. Cuando hablamos de cinco millones de parados no se puede entrar en discursos demagógicos porque hay mucha gente que por desgracia no puede pagar ni lo que es un “Fast food”. A mí me encantaría dar a comer una buena hamburguesa por un euro, pero esto no es posible. No se puede demonizar a los restaurantes de comida rápida sin dar una solución.


-Viendo el documental, uno tiene la sensación de agobio al veros ¿realmente es así?
-No, porque nos los pasamos “pipa”. Si que es verdad que se grabó el mes más duro del año porque ese mes es cuando sabíamos si iba a ser un gran año o no. Cambiamos todo el menú cada año y eso es una locura. Esa época estábamos tensos pero no deja de ser adrenalina.


-¿Echas de menos la cocina como lugar del día a día?
-Es que lo de pelar tomates…no. La cocina a ese nivel es mucho más, es otro tema. Pero vamos, no tengo problema de coger un cuchillo y pelárlos pero todavía no se ha dado el caso porque hacemos otras cosas.


-¿Qué ha cambiado en su vida?
-Un poquito, pero poco. Una de las cosas que cambia es que cambia la presión. Ahora, el 30 de abril, es la lista de “Restaurant Magazine” y yo iba cada año y tenía la presión de estar arriba. Ahora voy a acompañar a los españoles y sigo nervioso, pero por ellos. El cambio más grande es ese, que la presión ahora la tengo por otras cosas.


-¿Quién se quedará con la herencia de Ferran Adrià?
-Ferran Adrià no es lo importante, es “El Bulli”. Hemos creado “El Bulli Foundation” porque queremos que el espíritu continué dentro de 50 o 100 años cuando no esté. “El Bulli” es un espíritu que es ética, pasión por lo que haces, creatividad, riesgo y compartir. Esto lo hemos hecho todos los que hemos pasado por allí: las personas que han trabajado, los miles que han comido, los cientos que habéis escrito. Todos han hecho este espíritu y por eso ahora es tan importante “El Bulli” porque ya hay bisnietos que han montado restaurantes con este espíritu.


-Alguien que ha recibido tan buenas críticas y tantos halagos, ¿Qué piropo le gustaría escuchar y de quién que aún no lo haya hecho?
-También he recibido malas críticas,¿eh?, pero sé que soy el niño mimado y que me quiere mucha gente. Pero ha habido momentos difíciles. “El Bulli” siempre ha sido muy intenso. Aún así, lo que no puedas controlar, no te preocupes. No sé lo que la gente puede decir, sólo sé que no puedo