Recordando a Gianni Versace

El Museo del Traje de Madrid homenajea a Gianni Versace con motivo del 15 aniversario de su muerte. Del 13 de julio al 14 de octubre, los admiradores del diseñador italiano podrán apreciar algunas de las 33 piezas que alberga el Museo y de la forma de hacer moda del desaparecido diseñador y de su marca.

Estructurada en once grupos diferentes, durante el recorrido se muestran las prendas de indumentaria pertenecientes a las colecciones del Museo acompañadas de once esculturas cedidas por el Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

Según el comisario de la muestra, Juan Gutiérrez, estas piezas entablan un “diálogo” con los vestidos del Museo del Traje y reflejan la relación entre el “arte helenístico y Gianni Versace”. El artista intentó durante toda su trayectoria cambiar la realidad que vivía entorno a la sociedad, revolucionando la moda de la época con una indumentaria muy atrevida. Los bordados y la pedrería son su mejor carta de presentación.

Dejándonos llevar por la Historia del Arte en la cual Versace se inspiraba en todo momento, esta exposición nos sitúa en su faceta más interpretativa de la realidad, según explican los responsables de esta iniciativa.

Predilección por las curvas

El recorrido comienza con el grupo de ‘Seducción’ con dos vestidos diseñados en el último tramo de su carrera. En este sentido, Juan Gutiérrez subraya la predilección del modista por las líneas sinuosas y las curvas definidas por la forma natural del cuerpo femenino.

A continuación, se expone la única pieza masculina de la muestra, Gustierrez ha explicado su importante aportación y su intento de liberar al hombre de las constricciones habituales para llegar al decorativismo alegre y desenfadado de los 90.

El grupo ‘De Calle’ está formado por distintas propuestas de Versace para el guardarropa de uso ordinario femenino, siendo los protagonistas el pantalón y la minifalda. Durante los primeros años 90, los pantalones eran tan ceñidos como si de una segunda piel se tratara, mientras las minifaldas eran extremadamente cortas.

Uno de los minivestidos que se exponen (vestido en crep de seda, viscosa y poliamida, 1994 ) fue lucido en 1994 por Naomi Campbell, que logró acaparar mayor atención que la propia prenda, según explican los responsables de la muestra.

Pero los estampados son quizás una de las notas más características del estilo de Versace. Son más recordados los motivos clásicos en dorado, pero tenía una riquísima iconografía como se muestra en el conjunto en punto de fibras sintéticas estampadas. También aparecen los estampados florales del citado minivestido y las estrella marinas.

Amante de la belleza y la historia, Versace también reflejó en sus diseños el concepto de la orfebrería bizantina. El mono en tul de fibra sintética decorado con pedrería expuesto en la última parte de la muestra es un ejemplo de ello. “Resulta milagroso que el tul, cortado para ceñir el cuerpo al milímetro, pueda resistir el peso de la bisutería que inunda su superficie”.

Asimismo, Versace hace una referencia mítica a la sensualidad que desprende Venus como diosa del amor, la belleza y la fertilidad. La pieza cuerpo en sarga de seda y algodón estampado que lució Naomi Campbell en uno de sus desfiles combinada con un pantalón de pitillo de color rojo, alude de forma indirecta a esta filiación de Versace con los motivos marinos.