Manos siempre perfectas


Las manos son una de nuestras señas de identidad. Tenerlas cuidadas no sólo nos proporciona buen aspecto, también es un indicativo de que nuestra piel está sana.

Son un reflejo de cómo las cuidamos, y del paso del tiempo. Si  a eso le sumamos que la piel que las recubre es muy fina, y que está expuesta a todas las agresiones externas, el resultado es que, si no las cuidamos, aparecen secas, cortadas y escamadas.

El contacto directo con químicos, contaminantes, detergentes, el sol, el frío… las hace víctimas de las agresiones externas en mayor medida que el resto del cuerpo. Son firmes candidatas a padecer alergias, infecciones e irritaciones. En ellas, el paso del tiempo se deja notar más, puesto que pueden sufrir envejecimiento prematuro.

De cara al invierno que se acerca debemos protegerlas en mayor medida. La  lluvia, el viento y las bajas temperaturas provocan que se deshidraten, lo que lleva a que aparezca la temida descamación y grietas en su piel.

Cuidado con el sol
Estamos acostumbrados a proteger nuestro rostro del sol, incluso en invierno. Pero, ¿qué pasa con las manos? Ellas también necesitan protección solar, puesto que se exponen mucho más a su radiación que el resto del cuerpo.
Las manchas, por ejemplo, son un indicativo de la edad y sólo se previenen si utilizamos un factor de protección solar sobre ellas. El invierno es igual de peligroso que el verano, ya que cubrimos nuestro cuerpo, pero no siempre llevamos guantes. Y si practicamos deportes de invierno, es vital protegerlas, puesto que la nieve refleja los rayos solares con mayor virulencia.

Lo mejor es cubrirlas con guantes al salir de casa, y establecer una rutina de cuidados por la mañana que incorpore aplicar una crema hidratante protectora. Por la noche,  no olvides un masaje en las manos con una nutritiva. Así evitarás que se resequen y agrieten debido al frío y el viento.

Buenos consejos
 Elige cremas que se absorban rápido y que retengan la humedad, y utiliza jabones neutros para lavarte, evitando en la medida de lo posible los abrasivos.
 Al lavar los platos y hacer las tareas domésticas con detergentes utiliza siempre guantes de goma o de tela.
 Huye del agua demasiado caliente o muy fría. Utiliza siempre agua tibia.
 Si las manchas ya han hecho su aparición, adquiere una crema antimanchas especial para manos, que conseguirá aclararlas.
 Acostúmbrate a hacerte un peeling semanal. La exfoliación eliminará las células muertas. Si no tienes un exfoliante expecífico para manos, el del rostro te servirá. Termina el peeling extendiendo una mascarilla hidratante específica de manos.

Remedios naturales que ayudan
 Caléndula: en crema o en aceite, aplicado un par de veces al día. En las farmacias puedes encontrar diferentes marcas que incluyen caléndula en su composición.
 Aloe vera: su pulpa, aplicada mañana y noche, es un excelente regenerador cutáneo.
 Manteca de karité: con ella se elaboran cremas que hidratan y nutren en profundidad. Basta con una pequeña cantidad, ya que cunde mucho.
 Parafina: aplícatela por la noche y cubre las manos con guantes especiales. por la mañana la piel estará suave y tersa.