Consigue una piel sana en 10 pasos

La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo. Con la llegada del invierno necesita de unos cuidados especiales, ya que es la barrera contra las agresiones externas. Según la Dra. Lola Bou Camps, de la Academia Española de Dermatología, las pautas para cuidarnos durante el invierno son sencillas:

“Además de los cuidados habituales diarios imprescindibles: limpieza, hidratación, revitalización y fotoprotección, existen épocas del año en las que sería aconsejable preparar la piel más a fondo. En invierno hay que protegerse del frío y de la sequedad consecuente, por lo que insistimos en hidratar profundamente la piel de la cara, cuello y escote por la mañana y por la noche, utilizando cremas de consistencia mayor que en el resto del año.

Asimismo, aquellas personas que tengan la piel muy sensible a los cambios de temperatura del frío al calor y viceversa, que se manifiestan por el contacto de la piel con ambientes de calefacciones potentes, deben usar siempre cremas específicas para pieles sensibles. Además, es el momento de pensar en que se acercan las fiestas navideñas y que todo el mundo quiere lucir radiante. Se aconseja preparar la piel previamente mediante peeling”.

Tipos de pieles
No todos los tipos de pieles acusan de la misma forma los cambios de temperatura. Las que más sufren son las finas y las secas.

• La piel seca
Desde los Laboratorios Pierre Fabre nos aclara que al contrario que la piel deshidratada, la piel seca carece de agua y lípidos de forma permanente. La piel seca es un tipo de piel, no un estado cutáneo transitorio. Se caracteriza porque carece de lípidos suficientes para mantener la piel hidratada. Ello genera que la barrera cutánea esté alterada, y lleva a una pérdida excesiva de agua que ocasiona tirantez, rugosidades, escamas y pequeñas arrugas de deshidratación.

• La piel fina o sensible
Este tipo de piel es frágil, se enrojece con facilidad y sufre de tirantez y problemas de microcirculación. Suele padecer picores y descamación. Por sus especiales características, reacciona ante estímulos que pasan desapercibidos para otros tipos de piel.

Piel sana en invierno, en 10 pasos
La Academia Española de Dermatología nos aconseja sobre los cuidados de la piel en invierno:

1. Mantén un grado de humedad adecuado. La calefacción reseca tanto el ambiente como la piel, volviéndola más vulnerable a las agresiones externas.
2. Bebe al menos 1,5 l. de agua al día. No sólo el agua es necesaria en verano. En invierno también hay que hidratarla desde dentro.
3. Cuida tu ingesta de frutas y verduras, además de legumbres, cereales y hortalizas. Contienen las vitaminas y antioxidantes que el cuerpo necesita para defenderse del exterior.
4. Di adiós al tabaco y al alcohol. En eso la crisis te va a ayudar. El tabaco está por las nubes, así que su precio, si la razón de la salud no es suficiente, te ayudará a dejarlo. respetando las horas de sueño, evitando un ritmo extenuante y practicando ejercicio de forma regular.
5. Practica ejercicio suave y duerme lo suficiente.
6. Protege la piel de los labios y el contorno de ojos, que  son las zonas con piel más fina y delicada. Aplica protectores adecuados y que contengan filtros solares.
7. Para la piel de las manos utiliza una buena crema de manos.
8. No descuides la piel del cuello y del escote. Usa cosméticos con fotoprotectores solares.
9. Huye del agua caliente en baños y duchas. Utiliza jabones de pH neutro bajo el agua tibia.
10. Cuida de la piel de ancianos, niños y embarazadas, pues suele ser más sensible e irritable.

Tu ritual de belleza invernal
Limpia
r. Elimina las impurezas del medio ambiente, así como restos de maquillaje, pero respetando el manto hidrolipídico y la epidermis. Elige cosmnéticos adecuados a tu tipo de piel, sin alcohol y enriquecidos con extractos naturales vegetales.

Tonificar. No te olvides del tónico tras la limpieza. Refrescan la piel, ayudan a cerrar poros y calman rojeces. Mejor que no lleve alcohol en su formulación.

Tratar. Es el momento de aplicar la hidratación. Dile a tu farmacéutico que te aconseje sobre el producto que debes adquirir según tu tipo de piel o si tienes alguna patología. Que sea un cosmético hidratante o nutritivo con antioxidantes, y que te protejan del daño solar.

Aplicar mascarilla. La mascarilla es un excelente complemento para tu piel. Se aplica y deja actuar para que, al retirarla, arrastre consigo la suciedad y restos de células muertas. De este modo tu piel está preparada para absorber mejor los beneficios de la crema de tratamiento que hayas elegido.