El poder nutricional de las papillas

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Escrito por: Marisa Sardina

La leche es el primer y único alimento durante los primeros 4-6 meses, preferentemente la leche materna, cuya composición se adapta perfectamente a las etapas de maduración fisiológica del recién nacido. Pero a partir de esta fecha las necesidades nutricionales del bebé aumentan. Es el momento de la introducción de las primeras papillas.
De sobra es conocido que la leche materna es el mejor alimento para el lactante durante los primeros meses de vida. Además de fortalecer su sistema inmunológico y la digestión, contiene grasas, carbohidratos, proteínas, vitaminas, minerales y agua.
El inicio de la alimentación complementaria, con la introducción de las primeras papillas de cereales o frutas es un paso importante en la alimentación del bebé. No hay reglas fijas pero existen muchas señales que indican que este ya está preparado para empezar la alimentación complementaria: desaparece el reflejo de extrusión (ya no saca la lengua y expulsa el alimento), el niño se mantiene sentado y empieza a expresar deseos de comer abriendo y cerrándola boca.
Una buena alternativa a las papillas caseras son las que se venden ya preparadas, muy prácticas cuando el tiempo apremia o estamos fuera de casa. Si se sigue esta opción es importante asegurarse de que no contengan azúcar, edulcorantes o preservantes. Hay que comprobar también que su contenido de sodio sea bajo, y que tengan un alto contenido calórico. Las papillas están pensadas para que proporcionen vitaminas y el resto de nutrientes en las cantidades adecuadas y de modo que resulten de fácil absorción, ya que el tubo digestivo del bebé está aún inmaduro.
Papilla de cereales
Estas papillas harán que los bebés comiencen a acostumbrarse a los alimentos sólidos y además les proporcionarán mucha energía. Aportan alto contenido de hidratos de carbono de absorción lenta, por lo que se pueden espaciar más las tomas gracias a su poder saciante.
Están suplementadas con minerales, principalmente calcio, fósforo y hierro. Este último elemento resulta esencial para la formación de glóbulos rojos y para que el oxígeno pueda circular bien por el cuerpo. Los cereales aportan también vitaminas muy beneficiosas, como la B12, B2, B1, E o ácido fólico, entre otras, además de fibra.
La papilla de cereales es una de las que mejor aceptan la mayoría de los bebés. Es por ello que en muchos países, los cereales son el primer alimento no lácteo que suele introducirse en la alimentación de los lactantes. La gran oferta de marcas permite escoger entre mucha variedad, con la seguridad de estar dando al pequeño un alimento altamente controlado, exento de toxicidad, sin aditivos ni conservantes y con una preparación idónea para ser digerido con facilidad.
Las harinas de diversos cereales (trigo, cebada, arroz, avena, centeno, maíz) constituyen la base de las clásicas papillas dulces. Se caracterizan por ser tratadas con calor y enzimas para que estén hidrolizadas, con el fin no sólo de facilitar su digestión, sino también la dilución.
Las harinas son muy bien aceptadas por los lactantes, pero debe tenerse siempre en cuenta su carácter de alimento desequilibrado y que, tomadas en exceso, conducen a una distrofia farinácea. Utilizadas de forma racional, son el complemento perfecto de otras fuentes proteicas, manteniendo así un equilibrio proteico más saludable que el obtenido con aportes animales, como ponen de manifiesto estudios recientes de hábitos nutricionales realizados en nuestro país. Las papillas de cereales pueden prepararse con leche materna, fórmula de inicio o fórmula de continuación; si son lacteadas, se preparan con agua.

2Papillas sin gluten
Las primeras papillas deben ser sin gluten, y las que llevan gluten no se deberían introducir antes de los ocho o nueve meses. Esta medida de precaución permite una mayor maduración del aparato digestivo del bebé y asegura menos complicaciones. Las papillas sin gluten elaboradas con los dos cereales que no contienen esa proteína, el arroz y el maíz, tienen un gran valor nutritivo. Reforzadas con vitaminas y minerales, por lo que no hay justificación nutricional para querer abandonar su consumo prematuramente.

Papillas de frutas
Las frutas suponen un importante aporte de fibra (que favorece el tránsito intestinal), de calorías y azúcares, además de su alto contenido en vitaminas, especialmente vitamina C y antioxidantes. Además sirven al organismo para regular el ritmo y la consistencia de las deposiciones.
Las frutas recomendables en las primeras papillas son la manzana, la pera, el plátano y el zumo de naranja. Las casas fabricantes de productos dietéticos elaboran papillas listas para tomar, aunque también existen especialidades a base de verduras, legumbres, leche y harina en polvo para
preparar con la simple adición de agua.
Las frutas jugosas son ricas en agua, hidratos de carbono, vitaminas y sales. Son, en cambio, muy pobres en proteínas y lípidos. El zumo de naranja puede introducirse pronto en la alimentación del lactante, a condición de utilizarlo puro y sin azúcar.