Justificarse o morir
Última actualización el Viernes 03 de Diciembre de 2010 12:35 Escrito por Marta Robles Miércoles 05 de Mayo de 2010 11:40
Estoy harta de ir a comer y a cenar. Un amigo mío dice que lo suyo es quedar a no comer y a no cenar, sobre todo ahora que se aproxima el verano que es cuando afloran a la luz los michelines acumulados durante el duro invierno gastronómico…Pero claro, la vida en sociedad en nuestro país, gira en torno a suculentos platos y cualquiera se olvida de ellos y menos cuando no se cuenta con más aliciente que la conversación del vecino, que tantas veces glosa las maravillas culinarias.
Sin embargo existe, al menos en Madrid, una alternativa, una tabla de salvación en el horizonte. ¿Cuál? Acudir a los restaurantes en los que se pueden hacer otras cosas además de comer. Por ejemplo, la recién inaugurada Taberna Agrado, de la calle Ballesta, 1. Es una taberna fantástica que ofrece los alicientes de su carta, sí, pero también de su decoración, en rojo y negro, y de la posibilidad de, además de comer –o no comer, esa es la cuestión-, ver exposiciones, hacer catas…Cierto es que su carpaccio de secreto de ibérico, el caviar de esturión español o la increíble hamburguesa de buey resultan tentadores, pero más lo es poder prestar atención al arte de los cuadros o del vino o, al menos, justificar que no sólo se vino a engullir en cualquier hora de su extenso horario: desde las 10 de la mañana hasta las 2 de la madrugada.
Y hay más sitios así en la capital. Se me ocurre uno que ya lleva casi una década. Se trata de Cornucopia, en la c/ Navas de Tolosa, 9. Es de la ex azafata del 1,2,3 Kim Manning y de sus socios Fernando Bazán y Bernardo Martínez. Carta de platos tiene para aburrir, pero también tres salones decorados con exposiciones, catas de vino y una adaptación perfecta para personas con discapacidad, que es todo un detalle, aunque debería ser una obligación.
¿Más sitios en Madrid en los que no pensar soooólo en comer? El Diurno, en San Marcos, 37 (en la foto). Se come sí. Y bien. Pero además tiene comida para llevar, sala de sillones, un selectísimo video club y un ambiente muy entretenido en el que cabe desde una estrella de Hollywood, hasta cualquiera del barrio de Chueca.
Por alternativas no será. Ahí está sin ir más lejos la que ofrece Raíces del Mundo. Un espacio multicultural en el que, además del servicio de restaurante, se puede disfrutar de sesiones de cuenta cuentos para adultos, espectáculos de baile, academia para aprender a bailar, sala de exposiciones y tienda de comercio justo. Es de lo más exótico, porque ofrece comida de los cinco continentes y decoración organizada con recuerdos de viajes por todo el mundo.
Y también tenemos en San Sebastián de Los Reyes, Galufo, que además de restaurante es tienda de muebles, o el Kitchen Club en Ballesta, 8, donde además de dar de cenar, organizan catas y cursos de cocina…En fin, que hay muchas opciones en la capital para que comer sea lo de menos o, aunque sea lo de más, al menos nos de menos cargo de conciencia, porque en realidad estamos allí también para otros asuntos. Ya se sabe, contra la falta de voluntad, sobre todo en temas de dieta: justificarse o morir.







