Me quedo en Madrid

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Cada vez son más los que optan por quedarse en Madrid en agosto para disfrutar de la capital en ese momento mágico en el que no asfixia el tráfico ni la gente y en el que se puede mirar todo lo que el resto del año parece que no se ve.  Por eso cada vez son más las propuestas que se pueden recomendar.

Por ejemplo. En lo que se refiere a restaurantes, nada como elegir los de los hoteles. Entre los más bellos, el del Orfila.  Su terraza es un jardín con un maravilloso mural en la pared que sencillamente traslada a otra época; y el hotel situado en un palacete señorial del siglo XIX ofrece además de los cócteles más clásicos como el Cosmopolitan, el Gn-tonic o el Boody Mary  y una cocina madrileña con toques de vanguardia,unas lujosas habitaciones perfectas para darse un capricho cuando se vive en Madrid.

Claro que, para capricho, nada como una cena en la terraza del Ritz: la mas elegante de Madrid, con sus olmos verdes imperecederos moviendo las hojas en la brisa de la noche. 

No es tampoco baladí la elección de acercarse al hotel Intercontinental, también con una terraza, interior y curiosa, en la que el chef José Luque ofrece platos cretaivos como el Salmorejo con fresas del bosque o la vieira asada con salteado de tirabeques. El trato es exquisito.

Aunque para exquisiteces, las que se pueden encontrar en la terraza del Urban. Siempre de moda, siempre animada, en pleno centro de Madrid, su extraordinario lujo y su menú gourmet envuelto en velas y plata, al lado de la piscina supone una experiencia tan deliciosa como inolvidable.

Tampoco se puede olvidar que el Hotel Hospes, en plena plaza de la Independencia tiene un restaurante excepcional, con una carta de vinos muy cuidada y vistas a la mismísima Puerta de Alcalá.

Ahora que si por lo que se apuesta es por la vanguardia, se puede encontrar escondida en el bar del hotel Melia Fenix. Un hotel de siempre, pero siempre renovado. El preferido por los músicos de antes y los de ahora y el que este invierno inauguró un bar de cócteles directamente, del siglo XXI.

Si lo que se quiere es aprovechar la sierra madrileña es inevitable acercarse a El Escorial y, si se puede y los cursos de verano lo permiten, tomarse un café o un vodka con tónica al atardecer en la terraza del hotel Felipe II, el Euroforum, antes conocida como Badem-Badem y donde, según se cuenta, Ava Gadner se tomaba la botella entera con cualquier de sus amantes a los que arrastraba hasta allí para contemplar sus privilegiadas vistas.
Y sin vistas, porque se ve, más bien poco –hay poca luz- pero con poca luz la terraza Magna 22 del hotel Villamagna. No se come tan bien como en el propio hotel, pero el ambiente es una delicia y, directamente, bajando la escalerita del propio jardín se puede tomar una copa al aire libre y con muy buena clientela.

¿Qué se pueden hacer más cosas en Madrid? Y tanto.

Se puede visitar el Prado, la exposición de Antonio López en la Thyssen, darse un baño en la piscina maravillosa del ático del Hotel Emperador,  alquilarse una barca en el retiro al atardecer, ir al parque de la bombilla al cine de verano, o incluso al Reina Sofía, donde van a ofrecer un ciclo de lo mejorcito del cine español.

Todo eso además de disfrutar de las mejores tiendas de España y del mundo –caras y baratas- absolutamente de rebajas.

El que se queda en Madrid  y no se lo pasa bien, es porque no quiere.

Fotografía de Gabriela Tarascón.
¡Hola! Soy Marta Robles y a partir de ahora, en Wapa, te descubriré todos mis secretos: trucos de belleza, complementos imprescindibles, outlets, restaurantes, hoteles, bares, tiendas, y un sinfín de cosas más, que iré revelando semana a semana. No te lo pierdas, si quieres estar a la última.



 
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