Bodas, comuniones y otros eventos veraniegos
Última actualización el Miércoles 09 de Junio de 2010 13:24 Escrito por Marta Robles Miércoles 09 de Junio de 2010 12:34
Ya han llegado, ya están aquí, son inevitables, así que, disfrutemos de ellas, pero sin equivocarnos. Me refiero, naturalmente a las bodas, comuniones y otros eventos veraniegos.
Empecemos por las primeras. Tienen unas cuantas reglas observables, más allá de las de las novias, que deben llevar, como se sabe, algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul. Si a ellas les falta alguno de esos elementos, dicen, la unión no será para siempre. Así que teniendo en cuenta lo de moda que están las separaciones y divorcios, mejor no provocarlos con la falta de alguno de estos aditamentos clásicos del gran día.
Novias aparte, se puede ser madrina o invitada… Bueno pues sólo las madrinas pueden llevar la españolísima mantilla y exclusivamente si se trata de una boda de gala. Ellas y sólo ellas irán de largo, con la mantilla, mejor negra para no restarle protagonismo a la novia y apoyadas sobre una peineta clásica de carey.
Y hablando de protagonismos, por favor que nadie se los quede vistiendo de blanco o de muy claro en una boda de otra. Mejor elegir tonos pasteles, que siempre favorecen y quedan bien en los enlaces, sobre todo si es temprano o por los más intensos fucsias o malvas al atardecer; si se prefiere el oscuro, optar por el azul marino. Porque hay quien no deja el negro ni para las bodas…Pero lo cierto es que no es protocolario. Como tampoco lo es colocarse sombrero o pamela por la tarde.
Lo de taparse la cabeza es cosa de las bodas mañaneras y se debe mantener en el sitio durante toda la celebración. Por las tardes hay quien dice que hasta los tocados sobran, aunque si son discretos, favorecen tanto como para recomendarlos incluso vespertinamente. ¿Y si la boda es de noche? Pues hay quien inmediatamente se coloca el vestido largo. Y claro si es que se ha exigido, no hay excusa, pero si no, hay que señalar que está totalmente fuera de lugar: a las bodas no se va de largo, que diría Carlos García Calvo… A menos que vaya todo el mundo así, añado yo.
Bueno, pues ya nos hemos casado ¿Qué nos queda? Pasado muy poquitos años –el tiempo pasa volando- una comunión. Y si no es de nuestros hijos, de nuestros primos o sobrinos. ¿Cómo vestirnos? Por favor, ¡nunca de boda! Que hay mujeres que aparecen en las comuniones tan vestidas, enjoyadas y peinadas que parece que vienen de la boda de alguien o incluso directamente del cabaret. Si vamos de comunión, nada como un dos piezas, ya sea de falda y chaqueta o un traje pantalón. Y por supuesto de colores claritos o como mucho de nuevo azul marino. El negro aparcado del todo y los colores flúor llamativos y los vestiditos de cóctel excesivos igual. Sea a la hora que sea la comunión. Ya habrá tiempo para engalanarse de fiesta en los jardines de recibir de las casas –por favor no olviden las plataformas o las sandalias planas para no dejar el césped agujereado-. Sobre todo porque en ellas, a menos que se señale protocolo específico, nosotras podemos ir como queramos: desde con unos bonitos vaqueros acompañados de un top de lentejuelas hasta con un sencillo camisero a juego con unas impactantes sandalias. Caben también los vestidos largos y cortos que deberán adaptarse al grado de formalidad del evento. El secreto, como siempre, está en los complementos.








