Filtros solares físicos y químicos

Según el Reglamento CE nº 1223/2009, de 30 de noviembre de 2009, sobre productos cosméticos, los filtros UV son “sustancias destinadas exclusiva o principalmente a proteger la piel contra determinadas radiaciones UV mediante la absorción, reflexión o dispersión de la radiación UV”.

Las moléculas que se utilizan como protectores solares difieren de un país a otro. Actualmente, por ejemplo, la Unión Europea permite el uso de 28 moléculas como protectores solares en los productos cosméticos.

Los protectores solares químicos son moléculas sintéticas que pueden absorber y descomponer la radiación solar. Retienen la energía de los rayos solares y la liberan en forma de calor, aumentando así la sensación de calor en la piel. En pocas palabras, los protectores solares químicos absorben parte de la radiación solar y liberan la energía en forma de calor para absorber más radiación solar.

Filtros solares químicos nocivos

Los protectores solares se dividen comúnmente en dos categorías: filtros físicos y filtros químicos, aunque como veremos en el transcurso de este artículo, tal división puede ser impropia, aunque ahora es común y está establecida.

En el artículo 2 del Reglamento CE 1223/2009, de 30 de noviembre de 2009, sobre productos cosméticos, los filtros UV se definen como “sustancias destinadas exclusiva o principalmente a proteger la piel contra determinadas radiaciones UV mediante la absorción, reflexión o dispersión de la radiación UV”.

El mismo reglamento también especifica que este tipo de filtros no deben utilizarse “en aplicaciones que puedan dar lugar a la exposición de los pulmones del usuario final por inhalación” (por ejemplo, los aerosoles).

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Los filtros físicos son fotoestables, no reaccionan con los filtros químicos y a menudo se utilizan en combinación con éstos, incluso a altas concentraciones, dando lugar a un efecto sinérgico que permite alcanzar valores de FPS (Factor de Protección Solar) muy elevados.

Filtros físicos

Un estudio reciente de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. descubrió que algunos ingredientes utilizados en las fórmulas de protección solar podrían ser peligrosos porque pueden ser absorbidos por el organismo.

Otros ingredientes que no deben encontrarse en los protectores solares son el dióxido de titanio, que debe evitarse sobre todo en los sprays, ya que es cancerígeno si se inhala, así como algunos conservantes, siliconas y sustancias que pueden provocar alergias.

Para ayudar a los consumidores a elegir un producto que proteja eficazmente su piel del sol sin correr riesgos para la salud, Il Salvagente ha analizado la composición de los protectores solares del mercado, en busca de sustancias que puedan ser peligrosas.

Filtros solares naturales

Los protectores solares se dividen comúnmente en dos categorías: filtros físicos y filtros químicos, aunque como veremos en el transcurso de este artículo, tal división puede ser impropia, aunque ahora es común y está establecida.

En el artículo 2 del Reglamento CE 1223/2009, de 30 de noviembre de 2009, sobre productos cosméticos, los filtros UV se definen como “sustancias destinadas exclusiva o principalmente a proteger la piel contra determinadas radiaciones UV mediante la absorción, reflexión o dispersión de la radiación UV”.

El mismo reglamento también especifica que este tipo de filtros no deben utilizarse “en aplicaciones que puedan dar lugar a la exposición de los pulmones del usuario final por inhalación” (por ejemplo, los aerosoles).

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Los filtros físicos son fotoestables, no reaccionan con los filtros químicos y a menudo se utilizan en combinación con éstos, incluso a altas concentraciones, dando lugar a un efecto sinérgico que permite alcanzar valores de FPS (Factor de Protección Solar) muy elevados.