miel: propiedades y contraindicaciones

Comprar miel ecológica significa elegir un producto 100% natural desde el momento de su creación: para ser verdaderamente ecológica, la miel debe producirse en un entorno no contaminado.

La Unión Europea ha establecido que, para ser considerados ecológicos, los productores de miel deben someterse regularmente a una serie de controles por parte de un organismo especial de control.

En particular, el organismo de control debe velar por que toda la producción de miel se realice de acuerdo con las leyes de la naturaleza: por ejemplo, comprobando que la cera de los nidos de las abejas no contenga residuos de productos industriales prohibidos por la ley, y que las colmenas estén situadas lejos de posibles fuentes de contaminación.

De hecho, los apicultores crían estos insectos de acuerdo con las leyes de la naturaleza, sin alterar en absoluto el entorno: las abejas no son sometidas a tratamientos estresantes o peligrosos, y son tratadas con medicamentos sintéticos tradicionales y remedios homeopáticos. Por lo tanto, elegir la miel ecológica significa que nos preocupamos no sólo por la salud de nuestro propio cuerpo, sino también y sobre todo por la salud de los animales y la naturaleza.

la miel es buena para el intestino

Por último, pero no menos importante, debemos mencionar sus múltiples aplicaciones para el bienestar de la piel. Además de proteger la piel de los agentes atmosféricos, como el viento y el smog, la miel también proporciona protección contra microorganismos peligrosos que podrían causar daños importantes.

La información contenida en el Sitio es meramente informativa, puede ser modificada o eliminada en cualquier momento y no constituye un consejo médico, un diagnóstico o una prescripción de tratamiento, ni sustituye al consejo médico.

mieles antiinflamatorias

Ambos métodos tienen la limitación de ser aplicables únicamente a mieles fluidas, es decir, recién extraídas o calentadas. La miel fría o cristalizada no puede decantarse ni filtrarse.

La miel que sale del extractor se bombea primero en el colector de acero y, a continuación, pasando por los filtros, se acumula en el depósito inferior, dotado de descarga total, para llegar, mediante un nuevo bombeo, a los maduradores para la separación de la espuma.

vitaminas de la miel

Una vez ingerido, este monosacárido acaba en el intestino delgado, donde es absorbido, empujado hacia el hígado y convertido en glucosa. A continuación, se convierte en reservas de glucógeno.

El consumo prolongado aumenta el riesgo de desarrollar el síndrome metabólico, un conjunto de factores de riesgo de las llamadas enfermedades de los “países civilizados” (como la diabetes de tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, los accidentes cerebrovasculares y algunos cánceres).

Si queremos ser muy prudentes, podemos establecer un límite de unos 50 g de fructosa al día (los efectos negativos de la fructosa empezarían a aparecer a partir de 60 g al día en los diabéticos de tipo 2).

En concreto, podemos fijarnos en los alimentos que lo contienen: se trata principalmente de las bebidas azucaradas y otros refrescos, seguidos de los preparados industriales a base de cereales (bollería, pastelería y brioche, etc.), así como de los zumos de frutas.

En el caso de los zumos de frutas, prepárelos frescos, dejando la pulpa de la fruta: un zumo sin pulpa pierde gran parte de su valor nutritivo y de la fibra. En cuanto a los zumos industriales, en la mayoría de los casos están reconstituidos y enriquecidos con azúcares: mejor evitarlos.