¿qué es la esteatosis hepática?

Un problema en constante aumento que, según estadísticas recientes, afecta a más del 20% de los adultos y al 15% de los niños. ¿Cuáles son los riesgos? ¿Y cuáles son los tratamientos? Hemos preguntado al Dr. Paolo Del Poggio, hepatólogo del Policlínico San Marco.

La grasa se acumula porque llega demasiada energía al hígado en forma de ácidos grasos, que provienen de un exceso de azúcares y grasas (como ocurre en la diabetes y la obesidad). Estos ácidos son tóxicos para el hígado porque oxidan y dañan las mitocondrias, las “baterías” que producen la energía necesaria para la vida de la célula. El hígado trata de protegerse neutralizando y almacenando los ácidos grasos en forma de gotas de triglicéridos.

Si la afluencia de ácidos grasos al hígado continúa, este mecanismo de protección ya no es suficiente y se desarrolla una enfermedad hepática con inflamación y fibrosis (endurecimiento del hígado), una condición conocida como EHNA (esteatohepatitis no alcohólica).

Hígado graso: cómo reconocerlo

La obstrucción del flujo normal de la bilis causada, por ejemplo, por cálculos en el sistema biliar (formado por la vesícula biliar, el colédoco y el hígado) impide que el líquido fluya con normalidad, lo que provoca una acumulación de bilis en el hígado, que da lugar a la hepatomegalia.

En las primeras fases de la enfermedad, el médico puede detectar el aumento de tamaño del órgano como un hallazgo “ocasional”, es decir, como un descubrimiento inesperado durante un examen general, o requerido por otras razones (por ejemplo, si el paciente informa de una vaga sensación de plenitud, o de un cambio en las deposiciones).

El tratamiento de la hepatomegalia tiene como objetivo eliminar el factor causante y, debido a las posibles etiologías, utiliza un enfoque multiespecialista. Los especialistas que intervienen en el proceso de tratamiento son:

El hígado graso se puede curar

dieta desequilibrada, poco saludable y con exceso de grasas, anemia y acolismo. Algunos medicamentos, los desequilibrios hormonales, las carencias nutricionales (Kwashiorkior), la deficiencia de carnitina, el ayuno prolongado y la exposición excesiva a sustancias tóxicas también pueden favorecer la acumulación de triglicéridos en el hígado. Todos estos factores, además de aumentar el riesgo de aparición, también aumentan el riesgo de complicaciones.

El hígado sólo muestra signos de la enfermedad en fases muy avanzadas. Lo que el paciente suele referir como dolor de hígado resulta ser, en muchos casos, un simple dolor intestinal o de tripa.

Cuando se trabaja en condiciones de máxima tensión, como un coche que viaja a toda velocidad todo el tiempo, las células del hígado pueden sobrecargarse. Esta sobrecarga da lugar, a largo plazo, a una degeneración celular que provoca primero la inflamación y luego la muerte de los hepatocitos. Esta complicación llamada

En la raíz del hígado graso, como hemos visto, hay muy a menudo causas dietéticas. Entre ellas, una dieta excesivamente rica en grasas, alcohol y azúcar, y, especialmente en los países subdesarrollados, la falta de vitamina B12 (contenida exclusivamente en alimentos de origen animal), biotina y ácido pantoténico.

Grasa del hígado: qué comer

Un reciente trabajo publicado en Nature sugiere una posible relación con el microbioma intestinal, aunque los autores siguen siendo muy cautos al respecto y, sobre todo, no entran en detalles sobre cuál es la causa y cuál la consecuencia.

El hígado graso suele diagnosticarse tras la realización de análisis de sangre que muestran anomalías hepáticas cuando se pueden descartar con seguridad otras enfermedades hepáticas como la hepatitis, aunque los análisis de sangre no siempre muestran cambios significativos.