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Es bien sabido que el arte tiene efectos únicos en el cuerpo humano, ya sea mental o físicamente. En la mayoría de los casos, los resultados son positivos tanto para los espectadores como para los practicantes. El arte tiene una gran variedad de formas, como la música, la gastronomía o la arquitectura, pero en este artículo en concreto hablaremos de cómo la pintura y el dibujo pueden ser muy beneficiosos para el desarrollo humano.

A algunas personas les resulta difícil expresarse correctamente delante de la gente. Y para muchos otros, hay ciertas cosas en la vida que pueden ser difíciles de expresar verbalmente. Aquí es donde el arte desempeña un papel fundamental. Al utilizar el lenguaje visual, uno tiene la capacidad de traspasar las fronteras culturales y verbales en cuanto a transmitir lo que realmente siente en su interior.

Las ideas que tenemos en la mente sólo permanecen en el mundo intangible de la imaginación y es ese lugar donde la mayoría de las ideas se encuentran en sus mejores formas. Tener la oportunidad de plasmarlas en un papel nos da la oportunidad de ver con claridad, de mejorar lo que imaginamos y, en cierto modo, de ser más creativos.

Beneficios emocionales del dibujo

La pintura y el dibujo, obviamente, hacen uso de la imaginación. Crean imágenes vívidas de casas, personas y lugares. La gente puede incluso optar por retratar sus emociones y producir arte abstracto. Al tratarse de la creación de obras personales, uno tendría que utilizar sus habilidades artísticas. Estas actividades desempeñan un papel beneficioso en el desarrollo del cerebro.

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Para las personas de cerebro derecho o artístico, pintar y dibujar serían formas saludables de potenciar las habilidades creativas que ya manifiestan. Por otro lado, las personas de cerebro izquierdo o analíticas también pueden estimular su creatividad y mejorarla.

Conociendo estos factores, dibujar y pintar es muy recomendable para los niños. De hecho, se anima a muchos niños que están en edades de desarrollo a dedicarse a la pintura y el dibujo. Al fomentar el desarrollo de su cerebro, estarían más preparados para el trabajo académico. Además, les resultaría más fácil transmitir sus ideas a sus compañeros.

Por otro lado, los beneficios para la salud de la pintura y el dibujo también los disfrutan quienes padecen enfermedades como el Alzheimer. Aunque tengan problemas de memoria, permitirles pintar y dibujar puede ayudarles a mejorar su capacidad de recordar. Al agudizar su mente mediante la imaginación y el pensamiento, pueden experimentar condiciones menos complicadas de sus enfermedades. Así, pueden seguir disfrutando de muchas actividades en su vida a pesar de su enfermedad.

Beneficios del sorteo para los adultos

Es bien sabido que el arte tiene efectos únicos en el cuerpo humano, ya sea mental o físicamente. En la mayoría de los casos, los resultados son positivos tanto para los espectadores como para los practicantes. El arte tiene una gran variedad de formas, como la música, la gastronomía o la arquitectura, pero en este artículo en concreto hablaremos de cómo la pintura y el dibujo pueden ser muy beneficiosos para el desarrollo humano.

A algunas personas les resulta difícil expresarse correctamente ante la gente. Y para muchos otros, hay ciertas cosas en la vida que pueden ser difíciles de expresar verbalmente. Aquí es donde el arte desempeña un papel fundamental. Al utilizar el lenguaje visual, uno tiene la capacidad de traspasar las fronteras culturales y verbales en cuanto a transmitir lo que realmente siente en su interior.

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Las ideas que tenemos en la mente sólo permanecen en el mundo intangible de la imaginación y es ese lugar donde la mayoría de las ideas se encuentran en sus mejores formas. Tener la oportunidad de plasmarlas en un papel nos da la oportunidad de ver con claridad, de mejorar lo que imaginamos y, en cierto modo, de ser más creativos.

Importancia del dibujo y la pintura en la educación

“Suele empezar en algún momento de la adolescencia, pero vemos que la crisis se produce en niños cada vez más pequeños”, dice la profesora Ingeborg Stana.  “Algunos niños dejan de dibujar cuando tienen alrededor de nueve o diez años”.

Explica que, a medida que crecen, la mayoría de los niños quieren dibujar cosas más realistas. Cuando los niños ven que su dibujo no se parece al real, experimentan una crisis.

“No se trata de la belleza en el papel, sino de un ejercicio de visión”, explica el profesor. “Dibujamos lo que vemos y no lo que creemos ver. Cuando hago este sencillo ejercicio con los alumnos, se sorprenden de lo que aprenden sobre sus propias observaciones.”

“Cuanto más practiques el dibujo, mejor lo harás”, prosigue, “y mejor trabajarán juntos tus manos, tus ojos y tu cerebro. Tus manos se convierten en un instrumento que te ayuda a expresar ideas, pensamientos y tu observación del mundo que te rodea”.

Menciona como ejemplo el dibujo croquis, que es un ejercicio en el que se hacen bocetos rápidos de modelos vivos, normalmente en unos pocos minutos. El objetivo es entrenar la coordinación entre las manos, los ojos y el cerebro.

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