¿De qué cultura sudamericana hablamos cuando hablamos de la historia del cajón?

Aunque parece que el cajón flamenco siempre ha formado parte de la cultura musical de este género artístico, la realidad es bien distinta. Imaginar un espectáculo flamenco sin la presencia de este instrumento es algo difícil, pero lo cierto es que la vinculación del cajón con el arte flamenco apenas ha durado décadas.

Fue en 1977, cuando Paco de Lucía descubrió este instrumento en una gira por América, concretamente en Perú, al asistir a una fiesta organizada por la embajadora de España en el país peruano, en la que actuaba Chabuca Granda, acompañada por un músico que tocaba el cajón. Al escucharlo, el sonido llamó la atención del artista y comenzó a tocar la guitarra con él.

En ese momento vio claramente que el cajón encajaba con la percusión del flamenco, una percusión que siempre se había tocado con las palmas, pero que no ofrecían la consistencia y precisión adecuada para el grupo que sí tenía la caja.

Otras características que, en opinión de Paco de Lucía, hacían a este instrumento ideal para el flamenco, era el sonido agudo similar al del taconeo del bailaor y el sonido grave similar al que hace el artista durante el zapateado.

Cajón de trampa

En general, se utilizan láminas de madera de 13 a 19 mm de grosor para las cinco caras del cajón. Una hoja más fina de madera contrachapada se clava como sexto lado, y actúa como superficie de golpeo o cabeza. La superficie de golpeo del cajón se denomina comúnmente tapa[1]. El cajón moderno puede tener pies de goma, y tiene varios tornillos en la parte superior para ajustar el timbre de la percusión.

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Originalmente, los instrumentos eran sólo cajas de madera, pero, gracias a una contribución del exponente español del flamenco Paco de Lucía, ahora pueden tener varias cuerdas estiradas presionadas contra la parte superior para conseguir un efecto de zumbido, parecido al de un tambor de caja; las cuerdas de guitarra (la modificación original), los sonajeros o las cajas de tambor pueden servir para este propósito. También pueden instalarse campanas en el interior, cerca de las cuerdas.

El cajón es el instrumento musical afroperuano más utilizado desde finales del siglo XIX[2] Se considera que los esclavos de origen africano occidental y central en América son el origen del tambor de cajón. En la actualidad, el instrumento es habitual en la interpretación musical en algunas zonas de América y España. El cajón se desarrolló durante los periodos de esclavitud en la costa de Perú. El instrumento alcanzó su máxima popularidad en 1850, y a finales del siglo XIX los cajoneros experimentaban con el diseño del instrumento doblando algunas de las tablas del cuerpo del cajón para alterar los patrones de vibración del sonido del instrumento[2] Después de la esclavitud, el cajón se extendió a un público mucho más amplio, incluidos los criollos.

Cruz cajón

El cajón ha sido, desde el siglo XIX, un componente clave de la música tradicional afroperuana. El cajón se inventó para sustituir a los tambores africanos utilizados por los esclavos en el Perú colonial, que fueron prohibidos por sus amos. Los primeros ejemplares del cajón eran extremadamente sencillos, y consistían simplemente en cajas de fruta de madera vacías o incluso en cajones invertidos, cualquier cosa que pudiera ser aprovechada al ritmo de la música. A medida que el cajón fue madurando, se convirtió en una parte aceptada e integral de los instrumentos utilizados para tocar el “vals criollo”. Hoy en día, el cajón es un símbolo muy querido del patrimonio nacional de Perú, y el instrumento es imprescindible para cualquier grupo que interprete música folclórica tradicional peruana.

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La historia del cajón tiene algunos giros internacionales: en la Cuba del siglo XX desempeñó un papel similar como instrumento improvisado para los más desfavorecidos. El nuevo gobierno comunista de la isla no carecía de detractores a principios de la década de 1960, y las manifestaciones callejeras utilizaban la música y los tambores fuertes para atraer a las multitudes. Fidel Castro intervino personalmente para aplastar esta fuente potencial de problemas políticos y emitió un edicto que prohibía la música callejera. Los ingeniosos resistentes cubanos volvieron a recurrir a cajas de fruta y otros materiales comunes de la calle para crear tambores eficaces pero discretos. Si la policía cubana investigara los sonidos, todo lo que encontraría sería una calle llena de ciudadanos leales sentados encima de cajas de fruta.

¿Qué diferencia hay entre el cajón peruano y el flamenco? del momento

Si ya ha visitado nuestro espectáculo flamenco en Barcelona, seguro que ha sentido el ritmo del cajón flamenco -o cajón- durante el espectáculo. Hoy en día, este instrumento de percusión es una parte indispensable de cualquier grupo flamenco y es casi imposible imaginar este género sin su sonido característico.

Es uno de los pocos instrumentos musicales en los que el artista se sienta sobre él mientras toca. En el caso de Palau Dalmases, contamos con músicos profesionales como Lucas Balbo. Consulta los horarios en nuestra web y no te pierdas a los mejores percusionistas en directo.

Este instrumento es conocido internacionalmente como cajón flamenco o cajón español, por lo que su origen parece ser español. Sin embargo, a pesar de crear uno de los sonidos más reconocibles del flamenco, sus orígenes se encuentran en Perú, concretamente en las poblaciones de esclavos negros que se trasladaron allí tras la colonización española.

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Este instrumento surgió de la necesidad de los esclavos de seguir manifestando su sufrimiento a través de su música y sus canciones. En el siglo XVII, la Iglesia católica había prohibido el uso del tambor por considerarlo pagano y por ser un método de comunicación entre los esclavos.