En el mes de octubre se celebran los Días Mundiales de la Artritis, la Osteoporosis y la Menopausia, tres enfermedades muy a tener en cuenta por las mujeres, ya que son ellas las mayores afectadas.

Son enfermedades en las que el ejercicio físico es completamente necesario para prevenirlas o paliar sus efectos.

La Artritis, una enfermedad de tipo inflamatorio que afecta al 70% de las mujeres y causa dolor en las articulaciones del cuerpo, por lo que dificulta cualquier tipo de movimiento.

Puede ser relativamente leve y afectar poco a la vida cotidiana, pero también puede provocar un importante grado de dolor e incapacidad.

Practicar ejercicio de forma regular reduce el dolor, mejora la actividad diaria, retrasa la incapacidad, aumenta la flexibilidad y fortalece el corazón.

Además, manteniendo el peso adecuado, se disminuye el riesgo de padecer artritis y reduce su evolución, así como una mejora significativa del optimismo y el estado de ánimo.

Menopausia, etapa de grandes cambios en el cuerpo de la mujer. La pérdida de peso cobra gran importancia sobre todo en las fases de perimenopausia, menopausia y postmenopausia, en las que el metabolismo comienza a alentarse y puede derivar en un aumento de peso.

Con ejercicio se puede alcanzar un peso saludable y reducir los efectos menopáusicos, tales como calores y sudoraciones, así como mejorar el bienestar mental, los niveles de ansiedad, el estrés y la depresión.

La Osteoporosis, con el tiempo, provoca el adelgazamiento del tejido óseo y la pérdida de densidad en los huesos.

Según la Asociación Española contra la Osteoporosis (AECOS) cerca de tres millones de españoles padecen osteoporosis, de los cuales dos millones y medio son mujeres.

Afecta a una de cada tres mujeres mayores de 50 años y a más de la mitad de las que superan los 70.

En este caso, la actividad física antes de los 30 ayuda frente a la aparición de esta enfermedad, aunque nunca es tarde para empezar a moverse y apuntarse al estilo de vida saludable.

Las actividades aeróbicas de levantamiento de peso y los ejercicios de flexibilidad son los más eficientes para gozar de una buena salud ósea.