Lo que no debe faltar en la nevera

Dispensadores de bebidas: algunos lugares como los restaurantes de comida rápida pueden tener dispensadores de bebidas de autoservicio, mientras que otros pueden tenerlos en las zonas de espera. A la hora de elegir un dispensador, piense en cuántas opciones de refrescos quiere servir y qué marca de refresco va a elegir.

Recipientes para almacenar alimentos: Los recipientes para almacenar alimentos son herramientas perfectas para múltiples usos. Puede utilizarlos para guardar ingredientes preparados, mezclar salsas y caldos o almacenar alimentos secos como pasta o arroz. Además, muchos recipientes para almacenar alimentos vienen con tapas o marcas de colores, para que puedas organizar fácilmente tu despensa.

Portaplatos: los portaplatos ofrecen un lugar no sólo para guardar el material, sino también para dejarlo secar al aire. Puede utilizar las rejillas de secado para secar platos, vasos, ollas, tablas de cortar, utensilios y mucho más.

Procesadores de alimentos: estos versátiles aparatos pueden ayudar a reducir el valioso tiempo de preparación. Puede utilizarlas para hacer salsas, mezclar ingredientes, picar verduras, cortar queso y mucho más.

Cómo tener una despensa bien surtida

Especialmente si estás a dieta, los cereales nunca deben faltar en tu despensa. Si no sabes qué comer, pueden salvarte de muchas maneras. Desde el arroz o la ensalada de espelta para el almuerzo hasta los copos de avena para el desayuno, son imprescindibles.

Los cereales son saciantes y evitan los ataques de hambre entre comidas.  Nos proporcionan un aporte equilibrado de hidratos de carbono y son también una buena fuente de proteínas, vitaminas, minerales y fibra. Ideal para dar al cuerpo todos los nutrientes que necesita hasta la siguiente comida.

En cuanto a la fruta, por falta de tiempo siempre opto por la fruta “conveniente”. ¿En qué sentido? Los frutos rojos, los plátanos y las mandarinas hacen que no tenga que perder el tiempo limpiando la fruta cada vez, pero consigo un boom de vitaminas y antioxidantes. Nunca faltan en el desayuno o en la merienda, acompañados de un buen yogur.

Además, no todo el mundo sabe que ayuda a combatir el colesterol alto y la hipertensión. Elige los frutos secos que más te convengan y añádelos a tu muesli, o consúmelos como tentempié entre horas. ¿Una idea original para disfrutar de los frutos secos? ¡Prueba mi pollo con almendras!

Lista de la compra completa

Todo lo contrario de quienes, por el contrario, deciden adoptar la estrategia del agua en la boca: una advertencia utilizada para decirle a alguien que guarde un secreto. Cuenta la leyenda que detrás de este extraño dicho había una mujer bastante chismosa que, para no volver a caer en la tentación de hablar mal de sus compatriotas, acudió a su confesor en busca de un remedio para su irreprimible vicio. El sacerdote, después de haber probado los expedientes clásicos, decidió recetarle unas gotas de agua bendita, que debía mantener en la boca sin tragar cada vez que se sintiera a punto de dar rienda suelta a su lengua maliciosa. De ahí la costumbre de recomendar el agua en la boca a los que quieren de alguna manera… ¡callarse!

Por otro lado, quien decide caminar sobre los huevos debe moverse con mucha precaución: otra metáfora acuñada para definir todas aquellas situaciones en las que hay que prestar atención a los movimientos que se hacen porque, en cualquier momento, algo puede salir mal y hacer una… ¡tortilla!

Lo que hay que tener siempre en la nevera

A partir del año de edad, el niño debe hacer las mismas dos comidas principales que el resto de la familia, desayunar leche materna (durante el tiempo que la madre considere oportuno) y merendar pan con mermelada o fruta.

No es necesario cocinar especialmente para el niño, pero conviene repetir que en la mesa no se le debe ofrecer nada diferente de lo que comen los demás miembros de la familia, y por eso mismo debe empezar (o continuar) a seguir una dieta correcta.

Hay que dejar al niño la libertad de tocar la comida, de llevársela a la boca con las manos. La leche debe servirse en la taza, para evitar que el niño tome demasiada, como de hecho ocurre cuando, incluso después del año de edad, el bebé sigue utilizando el biberón, que se convierte en un objeto de consuelo.