Webcam valle del jerte

Viajar a Extremadura para conocer sus recomendables rincones siempre es un placer, y si nuestra escapada es para visitar sus cuidados pueblos seguro que se convierte en una experiencia inolvidable. En esta ocasión, nuestra ruta nos llevará a algunos de los pueblos con encanto de la provincia de Cáceres, donde nos esperan joyas de otra época que se funden con el entorno natural que, en muchos casos, rodea a estas nobles villas. De todos es conocida la notable historia que ha tenido lugar en estas tierras a lo largo de los años, una historia que sin duda ha forjado el carácter de los pueblos que visitaremos.

Qué mejor lugar para comenzar nuestro itinerario que uno de los centros de peregrinación más notables de la Península Ibérica. En el siglo XIV, la villa de Guadalupe creció en torno a una pequeña ermita, que hoy es el Real Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe. La notoriedad que ha tenido esta localidad cacereña a lo largo de los años se refleja no sólo en su señorial monasterio, sino también en su interesante patrimonio histórico-artístico. Un paseo por sus calles nos da una pequeña idea de la notable historia que atesora esta localidad y nos prepara para la ineludible visita al Real Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe. Un centro religioso al que no pocos peregrinos acudían y siguen acudiendo en peregrinación siguiendo alguno de los diferentes caminos que, como el de Santiago, conducen al peregrino a Guadalupe. Estos atributos, unidos al entorno natural que rodea a esta localidad cacereña, han servido para añadir un reconocimiento que avala su singularidad y belleza.

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Cerezo en flor del Valle del Jerte

Si te ofrecieran un fruto rojo rubí que refuerza tu sistema inmunológico, te ayuda a dormir, está lleno de nutrientes, es un excelente antioxidante, apenas tiene calorías, es uno de los mejores limpiadores internos de la naturaleza -sobre todo para los riñones-, rico en magnesio y cobre, por lo que es bueno para la anemia y el reumatismo, está repleto de aminoácidos, serotonina y melatonina, por lo que supuestamente ayuda a mantener una apariencia juvenil, a pesar de que tiene un 85% de agua, bien podría pensar que quien lo ofrece es un vendedor de aceite de serpiente con una buena línea en la charla de ventas. Pero esa fruta existe: la simple y sana cereza.

Subo por el Valle del Jerte, en Extremadura, donde se encuentra la Picota, la pequeña y deliciosa cereza que sólo crece en esta región. En marzo, los árboles que cubren las laderas se cubren de mullidas flores rosas y blancas, con un aspecto tan delicado como el de una novia de primavera. Entre marzo y mayo aparece y madura el fruto, cuyo color va del rojo pálido al morado casi intenso, según la variedad. Desde finales de mayo hasta finales de julio se recoge, y en pocas horas se encuentra en las mesas de toda Europa.

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Extremadura

Situado en el extremo noreste de la provincia, el Valle del Jerte extremeño limita al norte con las provincias de Ávila y Salamanca, al oeste con el Valle del Ambroz, al sur con la ciudad de Plasencia y al este con la Vera. La zona se ha hecho famosa por la belleza de sus huertos de cerezos en primavera y por el Parque Natural de la Garganta de los Infiernos.

Situado en el corazón del Valle del Jerte, el Parque Natural de la Garganta de los Infiernos es conocido por sus arroyos, cascadas y pozas. Desde la Sierra de Tormantos hasta la vertiente suroeste de la Sierra de Gredos, el curso del río Jerte configura paisajes de granito y gneis, siendo el punto más alto la Cuerda de los Infiernos a más de 2.000 metros y el Cerro del Estecillo, antiguo glaciar, considerado el origen del valle del Jerte.

En los bosques caducifolios hay algunos grandes ejemplares de roble junto con espinos, tejos, acebos, abedules, madroños y castaños. En el sotobosque de robles hay abundantes especies de helechos y orquídeas. En las laderas más soleadas hay grandes extensiones de cerezo de picota cultivado.