Máscara de Tutankamón

La tumba de Tutankamón fue descubierta en 1922 por excavadores dirigidos por Howard Carter. Debido a la cantidad y al espectacular aspecto del ajuar funerario, la tumba atrajo un frenesí mediático y se convirtió en el hallazgo más famoso de la historia de la egiptología. La muerte del mecenas de Carter, el conde de Carnarvon, en pleno proceso de excavación, hizo que se especulara con que la tumba estaba maldita. El descubrimiento sólo aportó pruebas limitadas sobre la historia del reinado de Tutankamón y el periodo de Amarna que lo precedió, pero proporcionó información sobre la cultura material de los egipcios ricos de la antigüedad, así como sobre los patrones de robo de las tumbas antiguas. Tutankamón se convirtió en uno de los faraones más conocidos, y algunos objetos de su tumba, como su máscara funeraria de oro, se encuentran entre las obras de arte más conocidas del antiguo Egipto.

La mayor parte de los bienes de la tumba se enviaron al Museo Egipcio de El Cairo y ahora se encuentran en el Gran Museo Egipcio de Guiza, aunque la momia y el sarcófago de Tutankamón siguen expuestos en la tumba. Las inundaciones y el intenso tráfico de turistas han causado daños en la tumba desde su descubrimiento, y se ha construido una réplica de la cámara funeraria en las cercanías para reducir la presión turística sobre la tumba original.

Exposición de Tutankamón

El arqueólogo y egiptólogo británico Howard Carter y su patrocinador, Lord Carnarvon, pasaron muchos años y mucho dinero buscando una tumba en el Valle de los Reyes de Egipto que no estaban seguros de que existiera. Pero el 4 de noviembre de 1922 la encontraron. Carter no sólo había descubierto una tumba egipcia desconocida, sino una que había permanecido casi intacta durante más de 3.000 años. Lo que había en la tumba del Rey Tut asombró al mundo.

Carter había trabajado en Egipto durante 31 años antes de encontrar la tumba del rey Tut. Había comenzado su carrera en Egipto a los 17 años, utilizando su talento artístico para copiar escenas murales e inscripciones. Ocho años después (en 1899), Carter fue nombrado inspector general de monumentos del Alto Egipto. En 1905, Carter renunció a este puesto y en 1907 pasó a trabajar para Lord Carnarvon.

A George Edward Stanhope Molyneux Herbert, quinto conde de Carnarvon, le encantaba correr en el recién inventado automóvil. Pero un accidente automovilístico en 1901 le dejó maltrecho. Vulnerable al húmedo invierno inglés, Lord Carnarvon comenzó a pasar los inviernos en Egipto en 1903. Para pasar el tiempo, se dedicó a la arqueología como pasatiempo. Al no encontrar más que un gato momificado (todavía en su ataúd) en su primera temporada, Lord Carnarvon decidió contratar a alguien con conocimientos para las siguientes. Para ello, contrató a Carter.

La momia de Tutankamón

Tutankamón,[a] comúnmente conocido como el Rey Tut, fue un faraón egipcio que fue el último de su familia real en gobernar durante el final de la XVIII Dinastía (gobernada entre 1332 y 1323 a.C. en la cronología convencional) durante el Nuevo Reino de la historia egipcia. Se cree que su padre es el faraón Akenatón, identificado como la momia encontrada en la tumba KV55. Su madre es la hermana de su padre, identificada a través de pruebas de ADN como una momia desconocida denominada “La Dama Joven” que se encontró en la KV35.[9]

Tutankamón subió al trono a los ocho o nueve años de edad bajo el visir sin precedentes de su eventual sucesor, Ay, con el que podría haber estado emparentado. Se casó con su hermanastra paterna Ankhesenamun. Durante su matrimonio perdieron dos hijas, una a los 5-6 meses de embarazo y la otra poco después de nacer a término[10] Se cree que sus nombres -Tutankhaten y Tutankhamon- significan “Imagen viva de Atón” e “Imagen viva de Amón”, siendo Atón sustituido por Amón tras la muerte de Akenatón. Un pequeño número de egiptólogos, entre los que se encuentra Battiscombe Gunn, creen que la traducción puede ser incorrecta y estar más cerca de “La-vida-de-Aten-es-agradable” o, como cree el profesor Gerhard Fecht, se lee como “Uno-perfecto-de-la-vida-es-Aten”.

La enfermedad de Tutankamón

El arqueólogo y egiptólogo británico Howard Carter y su patrocinador, Lord Carnarvon, pasaron muchos años y mucho dinero buscando una tumba en el Valle de los Reyes de Egipto que no estaban seguros de que existiera. Pero el 4 de noviembre de 1922 la encontraron. Carter había descubierto no sólo una tumba egipcia antigua desconocida, sino una que había permanecido casi intacta durante más de 3.000 años. Lo que había en la tumba del Rey Tut asombró al mundo.

Carter había trabajado en Egipto durante 31 años antes de encontrar la tumba del rey Tut. Había comenzado su carrera en Egipto a los 17 años, utilizando su talento artístico para copiar escenas murales e inscripciones. Ocho años después (en 1899), Carter fue nombrado inspector general de monumentos del Alto Egipto. En 1905, Carter renunció a este puesto y en 1907 pasó a trabajar para Lord Carnarvon.

A George Edward Stanhope Molyneux Herbert, quinto conde de Carnarvon, le encantaba correr en el recién inventado automóvil. Pero un accidente automovilístico en 1901 le dejó maltrecho. Vulnerable al húmedo invierno inglés, Lord Carnarvon comenzó a pasar los inviernos en Egipto en 1903. Para pasar el tiempo, se dedicó a la arqueología como pasatiempo. Al no encontrar más que un gato momificado (todavía en su ataúd) en su primera temporada, Lord Carnarvon decidió contratar a alguien con conocimientos para las siguientes. Para ello, contrató a Carter.