El arte románico en España: Características y principales monumentos

Cuenta la leyenda que durante el siglo VIII, San Voto estaba cazando un ciervo en la pradera de San Indalecio cuando el ciervo huyendo por su vida saltó por el precipicio. San Voto y su caballo no pudieron detenerse a tiempo y siguieron al ciervo por el precipicio.

Mientras caía susurró una oración a Juan Bautista y milagrosamente la caída de los caballos se frenó, ambos aterrizaron suavemente y se salvaron. Voto no podía entender lo sucedido y se sintió muy sorprendido cuando de repente encontró un camino y decidió seguirlo. Cuál fue la sorpresa cuando fundó el cadáver de Juan de Atarés y una pequeña capilla dedicada a San Juan Bautista.

Entonces todo se aclaró para él. Fue un milagro de San Juan Bautista lo que le salvó la vida. A partir de ese momento su vida se dedicó a agradecer al santo. Volvió a Zaragoza para contarle a su hermano lo sucedido y volvieron juntos a construir una pequeña iglesia en su memoria en el mismo lugar donde fundó la capilla de Juan de Atarés y vivieron juntos.

Los auténticos orígenes del monasterio se pierden en la oscuridad del tiempo, pero los documentos históricos nos dicen que en el año 920 se fundó en este lugar un pequeño centro monástico dedicado a San Julián y Santa Basilisa. Se trata de la iglesia prerrománica llamada iglesia baja, que aún hoy se mantiene en el corazón del monasterio y es su sección más antigua.

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MONASTERIO ROMÁNICO SAN JUAN DE LA PEÑA

Es un “Bien de Interés Cultural” que bien merece una visita. Porque el propio monasterio y su entorno te deslumbrarán. Además, hay que tener en cuenta que también forma parte del camino aragonés, que lleva en peregrinación a Santiago de Compostela. ¡Vamos a descubrir este lugar!

El monasterio se encuentra en un espacio natural y protegido, muy cerca de Jaca. Para llegar a él, tendremos que acceder por la carretera N-240 entre Jaca y Pamplona. Tomaremos el desvío que nos lleva a un pueblo llamado Santa Cruz de la Serós, que también podemos descubrir y que nos sorprenderá. Desde este pueblo, hay un camino hacia la montaña y a 7 kilómetros encontramos el Monasterio Viejo. A sólo un kilómetro de él, se encuentra el nuevo y el llamado Centro de Interpretación.

Si tu salida es desde Jaca irás por la carretera 240 como hemos comentado, y tomarás la A-1603 hasta Santa Cruz de la Seros. Pero si tu salida es desde Pamplona, entonces de nuevo irás por la N-240 en dirección a Jaca y luego tomarás de nuevo la A-1603. En cambio, si vas en tren, tendrás que ir hasta Huesca y coger otro hasta Jaca.

San Juan de la Peña

El monasterio debe su nombre al de un famoso ermitaño que vivió en soledad en lo alto del acantilado en el siglo IX.  El amplio complejo del monasterio se compone de dos zonas: el monasterio antiguo y el nuevo. La estructura más antigua se construyó en el siglo X d.C. y se actualizó en los siglos siguientes, albergando las tumbas de los tres primeros reyes de Aragón.

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Situado en los alrededores de Jaca, en el interior de las montañas, un autobús gratuito le llevará entre los monasterios. La forma más fácil de llegar es en coche: tome la E-7 y luego salga por la A-1603 o la A-1205 para llegar al aparcamiento del monasterio nuevo.

Viaje de investigación de 2014 (metraje sin cortar) – San Juan de la Peña

En los siglos X y XI era el monasterio aragonés más importante y, aunque estaba alejado del camino directo de peregrinación y suponía un viaje difícil, los peregrinos se veían atraídos por su reputación como el mayor centro cluniacense de la región y por la presencia de las reliquias de San Indalecio.

Indalecio era considerado uno de los discípulos originales de Santiago durante su ministerio en España y se dice que fue ordenado obispo por el propio Apóstol, de la ciudad romana de Auca, la actual Villafranca de Montes de Oca, una estación más alejada del camino, cerca de Burgos.

Tras la conquista árabe, muchos cristianos huyeron del valle del Ebro hasta las montañas aragonesas en busca de seguridad. En el año 781 fueron perseguidos por Abd-el-Rahman Ist, que atacó y mató a un grupo de cristianos que se había refugiado en el Monte Pano. A principios del siglo IX, un poderoso terrateniente cristiano de Jaca llamado Aznar Galíndez llevó a cabo una política de fomento del reasentamiento cristiano en la región de la orilla sur del río Aragón. Su hijo Galindo Aznárez II se convirtió en el primer conde de Aragón, y continuó la política de repoblación de su padre.

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