¿Qué mejor regalo, que “concentración” podemos querer para nuestros hijos? La capacidad de prestar atención a una tarea, los deberes, una lectura, una pasión, es sin duda una de las mejores cualidades que podemos desearles.

Lamentablemente, sin embargo, los incesantes ritmos de vida, las demasiadas horas de televisión que ofrecemos a nuestros hijos, los juegos en la consola, el atractivo de Internet y la poca práctica de buena lectura, los empuja la distracción y a la incapacidad de concentrarse en la ejecución de una tarea.

Pero los niños crecen, los hábitos cambian y con un poco de trabajo los padres podemos mejorar el nivel de concentración de nuestros hijos.

Para los niños muy pequeños (0-3 años), la situación es un poco diferente, porque la concentración aumenta a medida que crecen. Si tienes niños muy pequeños, es posible que hayas notado que no se pueden concentrar en un juego durante más de 10 minutos, y cambian de una actividad a otra de forma casi constante.

Aunque todavía tienen que aprender a concentrarse, eso no significa que, desde una edad temprana, no puedas orientarles de alguna manera por el camino correcto. Acostumbrarlos a guardar un juego en las estanterías, en cuanto terminen de usarlo, y solo antes coger otro es, por ejemplo, un excelente ejercicio que los acostumbra a organizar acciones de forma lineal.

El ambiente en el que vivimos, ya sea el salón o su habitación puede ser una panacea para el buen crecimiento de tus hijos: ambientes organizados, lo más ordenados posible y con pocas distracciones, serán útiles para mantener su rutina, ayudándolos a vivir con constancia y organización.

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Finalmente, la música, el baile y los juegos de equilibrio ayudarán a su hijo a mejorar la organización mental.

Para niños mayores (3-8 + años) en cambio, que tienen una mayor capacidad de concentración y observación, aunque muy a menudo, especialmente en la edad escolar, esto tiende a desaparecer.

Entonces, ¿cómo podemos ayudar a nuestros hijos a concentrarse? Hay muchos juegos, de fácil acceso, que les ayudarán no solo a concentrarse, sino sobre todo a relajarse antes de la tarea.

  1. Mandalas, por ejemplo, se prestan muy bien a esta tarea (proponerlos como juego de pintar antes de hacer los deberes).
  2. Otro ejercicio para proponer en forma de juego es, por ejemplo, instar a los niños a que tomen un objeto, indicándoles dónde está. La madre le da una tarea al niño: ve a la cocina, a la despensa, al tercer estante de la parte superior derecha, trae el cuenco de vidrio azul. El niño realiza la tarea tratando de recordar los distintos pasos, y luego ejercitando la mente en el orden espacial y temporal.
  3. Leer en voz alta, es un hermoso ejercicio que les ayudará no solo a incrementar el nivel de atención, sino también a afinar los sentidos como el oído, y mejorar la imaginación.

Por último, existe una escuela de pensamiento que establece que los niños pueden concentrarse en algo sólo si esa tarea les atrae. ¡Y cómo culparlos!

¿Pero cómo hacer que le gusten sus deberes? Parece una utopía, pero en realidad no lo es, basta simplemente con criar a los niños educando sus sentidos y el gusto por le aprendizaje.

Los juegos que estimulan la audición, la vista (por ejemplo, juegos de memoria), el olfato, el gusto o el tacto ayudarán a nuestros hijos ser más conscientes, tanto del entorno que les rodea, como de ellos mismos y sus necesidades, redescubriendo así en el estudio una fuente de placer del que ya no podrán prescindir.

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