L ‘hora de la comida Debería ser una experiencia maravillosa para el bebé y la madre pero, muy a menudo, para esta última, se convierte en una experiencia dolorosa. Este es el caso de fisuras en los pezones, pequeñas grietas que se forman en los pezones y la areola circundante. Estos cortes pueden aparecer durante la lactancia, especialmente en los primeros días y si se trata de un primer embarazo. Pueden causar molestias temporales y desaparecer espontáneamente a los pocos días o persistir, empeorando hasta sangrar, provocando un dolor intenso a la nueva madre. En algunos casos, estas lesiones aumentan el riesgo de infecciones y mastitis por lo que el problema no debe subestimarse.

Si la madre se siente enferma durante la lactancia, significa que ella o el bebé están haciendo algo mal, por lo que la eficacia de la succión no está optimizada. ¿Cuántos han visto a una madre apretar los dientes de dolor y continuar amamantando? La tensión y el estrés pueden inhibir la liberación de oxitocina, la hormona de la que depende el flujo de leche del seno, lo que afecta negativamente el inicio exitoso de la lactancia.

Riesgos y falsos mitos para disipar

Si debido al dolor, la madre reduce las tomas o alarga los descansos entre las comidas del bebé, existe el riesgo de congestión mamaria y que el bebé no reciba una cantidad adecuada de alimento dentro de las 24 horas. Al ser lesiones, las fisuras son una puerta de entrada a los gérmenes, por lo que pueden provocar mastitis en forma de inflamación o infección bacteriana.

Pero hay dioses mitos para disipar. Algunas madres han escuchado que las fisuras se deben a la voracidad del bebé y hay que establecer que el apetito del bebé no tiene nada que ver con eso, como tampoco tiene nada que ver con el problema de la delicada piel de la madre.

Tratamiento de fisuras

Hay varios productos en el mercado que se pueden aplicar en la zona y algunos deben retirarse antes de succionar. Entre los más seguros, que no se deben quitar, encontramos el aceite Vea (una gota que se masajea durante unos segundos) y el Vea bua, en forma de spray que se rocía sobre el pezón sin masajear.

Estos productos contienen vitamina E, un excelente antioxidante, con efecto calmante, pero deben aplicarse de manera constante para obtener el efecto curativo deseado. En cuanto a protectores de pezones, mejor en látex o plata que en silicona, recomendado en caso de pezones planos o demasiado voluminosos, puede dar alivio y favorecer la cicatrización pero siempre es necesaria la opinión de un experto sobre la necesidad de uso y sobre el tipo a utilizar. Para ayudar al proceso de curación, use un aceite de menta, mientras que el aceite de almendras dulces o de hipérico es excelente para prevenir fisuras.

Prevención

Dado que el lema prevenir es mejor que curar siempre está vigente, cuidemos de prevenir la formación de fisuras. ¿Cómo? Es necesario colocar al bebé durante la lactancia con la boca bien abierta, unida tanto al pezón como a la areola circundante. La cabeza del bebé no debe girarse para succionar sino que debe colocarse con el cuerpo de lado y con la nariz en correspondencia con el pezón, de manera que lo agarre desde abajo.

La madre debe cambiar de posición en cada toma (sentada, acostada, semi-acostada) para que no solo el bebé aplique presión en diferentes partes y se produzca menos irritación, sino también que el riesgo de estancamiento de la leche no succionada al final de la toma. se reduce., es decir, el riesgo de atascos. Cuando los bebés han comido lo suficiente, tienden a separarse espontáneamente del pecho. Una toma regular dura 20-30 minutos, por lo que lo ideal es 10/15 minutos en el pezón, comprobando que el bebé no tiene problemas respiratorios y que su nariz está libre.

Higiene mamaria

Como siempre, se debe prestar atención a la higiene de los senos, por lo tanto, lávese las manos y los pezones con cuidado antes de amamantar. ¿Como? No con jabones, detergentes químicos sino limpiando la zona de aspiración con simple agua tibia o con toallitas desinfectantes y no agresivas específicas del mercado.

Después de la alimentación, limpie cualquier residuo de leche, evitando frotar. Mientras amamanta, use ropa cómoda y transpirable, mejor si de algodon ed evitar lavarse las mamas en exceso porque correría el riesgo de obtener el efecto contrario, irritándola, resecando y agrietando la piel, hasta el punto de provocar regadi. Deje que salgan unas gotas de leche del pecho y extiéndalas alrededor del pezón antes de amamantar para ablandar la areola y después, para favorecer la cicatrización de los tejidos.