Dependencia afectiva wikipedia

La dependencia afectiva se origina en la relación con los padres durante la infancia, cuando las verdaderas necesidades del niño no se veían ni se satisfacían adecuadamente y las necesidades emocionales se desatendían, de ahí la necesidad de buscar alimento en otros. Pero el exceso de cuidados y la aprensión también impiden que el niño se sienta seguro y eficaz por la necesidad de los demás.

A menudo el problema radica en no reconocerse como dependiente porque uno cree y conoce esa forma de sumisión como la única forma de amor, o mejor dicho, de relación. En otras situaciones, la esperanza de que algo cambie es el único objetivo para avanzar. El cambio comienza precisamente cuando se experimenta un estado de desesperación, de malestar, de contacto con uno mismo y con sus necesidades y deseos reales.

Un entorno acogedor y una escucha empática pueden potenciar los recursos de la persona, que a menudo están cubiertos por el miedo. Un miedo que bloquea, que nos hace conformarnos con situaciones “incómodas” para no ser vistos ni escuchados.

Cómo superar la dependencia emocional de uno mismo

Estudios recientes han relacionado la adicción al amor con la adicción a las sustancias, centrándose principalmente en las similitudes y destacando ciertas características relacionadas con la duración y la frecuencia del sufrimiento percibido en la dependencia emocional.

Hablamos de dependencia emocional cuando una persona permite que los demás influyan en sus pensamientos y actitudes y sólo eso le permite sentirse sereno: de este modo deja que los demás controlen sus emociones y se vuelve totalmente dependiente de ellos.

La pareja se convierte en lo único que nos hace sentir bien y vivos, y de lo que no podemos prescindir, al igual que en el caso de la adicción a sustancias, aquí también el amor y la pareja se convierten en la única fuente de bienestar y obsesión, y salir de esta dependencia se hace complicado y muy doloroso.

La dependencia emocional, de hecho, se presenta de diferentes formas, entre ellas la de buscar a alguien para sentirse completo y seguro, pero cuando la otra persona se aleja uno se siente completamente perdido y a merced de las emociones que pueden llevar en algunos casos a la depresión.

Comportamientos de dependencia afectiva

autonomía emocional, relacional y vital, e inducen sentimientos de miedo, angustia, ansiedad, tristeza y desconcierto que, a la larga, pueden constituir un verdadero “síndrome” psicológico con características muy precisas.

Debemos tener siempre presente que NO ES A TRAVÉS DE LA GARANTÍA DE LA CONSTANTE CERCANÍA AL OTRO QUE APRENDEREMOS A VENCER EL MIEDO A SER ABANDONADOS, sino a través de la construcción de una relación sólida con nosotros mismos, que nos permita sentir que -como individuos- no nos abandonaremos y que sabemos cuidarnos.

Prueba de dependencia afectiva

En la terapia psicológica que se utiliza para resolver problemas de este tipo, no se habla mucho de las “causas” de un problema, ya que la mera búsqueda de lo que ha provocado una situación, por desgracia, no la resuelve necesariamente. La mayoría de las personas saben lo que les hace comportarse de una manera determinada, pero no pueden hacer otra cosa.

¿Qué emoción lleva a una persona a permanecer en una relación de dependencia emocional? ¿El miedo a estar solo? ¿Enfado subyacente con alguien a quien tengo que demostrar algo? ¿Un dolor experimentado o temido que sólo se alivia con la presencia de un compañero? ¿Un placer compulsivo e irresistible al que no puedo renunciar?