Después de una dura jornada, en la que quizás te hayas visto obligada a estar de pie durante mucho tiempo con tacones, no es extraño que te encuentres con los pies hinchados. Esta hinchazón localizada en particular se debe a una acumulación de líquido en la parte del tejido subcutáneo. Por este motivo, la piel puede aparecer tensa y caracterizada por depresiones que duran unos segundos si presionamos los dedos sobre la piel. Las causas pueden ser diferentes y ninguna debe subestimarse.

Pies hinchados: las causas

A menudo, las causas de la hinchazón de los pies se encuentran en algo que caracteriza nuestra vida diaria y a lo que nuestro cuerpo comienza a reaccionar mal. El abuso de la sal en nuestra dieta, el calzado que obliga a nuestros pies en un espacio demasiado estrecho o en una posición decididamente antinatural, el tabaquismo e incluso la obesidad son algunas de las principales razones por las que a menudo nos encontramos con pies que se parecen a uno.

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No es raro que el problema ocurra incluso en las etapas avanzadas del embarazo, es decir, cuando el peso aumenta considerablemente. En casos más graves, sin embargo, este problema en particular también puede ser síntoma de una patología más grave como la insuficiencia venosa. En este caso, es posible que las piernas también se vean afectadas por molestias. En presencia de estos síntomas particulares, el consejo es contactar a un médico especializado (angiólogo).

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Incluso el calor puede ser un desencadenante del problema. De hecho, la alta temperatura facilita la retención de agua, sobre todo, es capaz de agravar el problema entre quienes ya lo padecen.

Pies hinchados: algunos remedios

Como siempre, si las causas de un problema son claras, es aún más fácil identificar las soluciones. Una dieta equilibrada – rica en fibra, frutas y verduras (diuréticos naturales) – y baja en sal puede ser un primer paso.

Si estás predispuesto a este problema, ten cuidado también de no engordar demasiado y de no someter tus pies a la tortura de unos zapatos demasiado ajustados o con tacones demasiado altos: tus pies deben sostenerte y deben conservarse.

Sin embargo, si surge el problema, existen algunos remedios y técnicas para aliviar el malestar. Por ejemplo, un baño de pies con agua fría y caliente alternas puede reducir instantáneamente la hinchazón y la pesadez. También procede a masajear tus pies con las manos, de forma vigorosa e intentando facilitar la circulación. También está bien rotar una pelota en el suelo con la ayuda de la planta del pie: es un ejercicio útil y eficaz.

Usa ungüentos de mentol y menta para enfriarlos, antes de ir a dormir, ya que la piel absorbe más durante la noche. Además, no descuides el ejercicio constante.

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