Los e-scooters de Bird aterrizan en Coachella tras un accidentado camino hacia el valle

En los últimos años, el uso de los patinetes eléctricos se ha disparado en nuestras ciudades. Son un medio de transporte barato, ecológico y rápido. Así, tanto los conductores de vehículos a motor como los que no lo son -ya sea porque son demasiado jóvenes o no pueden permitirse conducir un coche- están optando por los patinetes eléctricos como medio de transporte.

En España, los usuarios de patinetes eléctricos se exponen, además del riesgo físico inherente al uso del vehículo, a tener que asumir una responsabilidad que probablemente no están preparados para afrontar al no estar asegurados o, al menos, no estar asegurados adecuadamente para cubrir los daños que el uso de un patinete eléctrico puede causar.

La asistencia médica, pública o privada, cubrirá los costes de las lesiones sufridas por un usuario de patinete eléctrico en un accidente. Sin embargo, la situación es menos clara si un usuario de scooter eléctrico atropella y/o lesiona a un peatón, daña la propiedad de otra persona o provoca o se ve involucrado en un accidente de tráfico.

La UE y las autoridades nacionales y locales españolas han hecho poco por dar a conocer la normativa aplicable al uso de los patinetes eléctricos y el hecho de que esta normativa puede variar de un lugar a otro. Por ejemplo, un viaje a través de Madrid en un scooter eléctrico le llevará a través de áreas con diferentes regulaciones porque las ordenanzas locales dictan lo que los scooters eléctricos están permitidos y no en las calles de cada municipio.

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En esta nueva era digital, en la que los consumidores exigen que todo sea más rápido y accesible, las industrias del transporte público y privado han sufrido una revolución debido a la introducción de nuevas empresas de movilidad compartida que están cambiando la forma de desplazarse de un lugar a otro, ya sea en distancias largas o cortas, y sobre todo, centrándose en la eficiencia del tiempo.

En este artículo analizaremos especialmente el patinete eléctrico como medio de transporte que ha desencadenado varios puntos de vista, concretamente desde su llegada al mercado español, y algunas de las razones por las que estas empresas han tenido problemas para ofrecer sus servicios.

Su éxito en todo el mundo ha sido notable y, con una evolución positiva, han conseguido aumentar sus usuarios y han batido sus récords de ingresos. Sin embargo, desde que la primera empresa de patinetes eléctricos, Lime, pusiera un pie en España en 2018, las compañías se han enfrentado a varias barreras de entrada para intentar triunfar en este mercado.

El gobierno desaprueba la falta de organización de la colocación de los patinetes, pero no están dispuestos a colaborar plenamente para asignar plazas de aparcamiento. Esto conlleva un desacuerdo constante en el que las empresas presentan un modelo de negocio y el Ayuntamiento lo rechaza constantemente o lo aprueba parcialmente.

Este nuevo maxi-scooter eléctrico de España está aquí para enfrentarse

Cuando venga a Barcelona, quedará hipnotizado por la bulliciosa ciudad y sus sonidos de las calles. Estos sonidos consisten en los timbres de las bicicletas, las bocinas de los coches, la música y los turistas que charlan mientras exploran sus maravillas. Una vez que los pies comienzan a ampollarse, es esencial contar con un segundo medio de transporte. Tanto los scooters como las bicicletas se utilizan con frecuencia en Barcelona, pero es imprescindible conocer varias diferencias.

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Esta afirmación puede resultar chocante para los amantes de las bicicletas, pero los e-scooters son lo nuevo. ¿Quieres saber por qué? ¡Sumerjámonos en ello! He tenido una bicicleta manual y he conocido a alguien con un e-scooter y puedo decirte por experiencia que los e-scooters se apoderarán de las calles en los próximos años.

Una bicicleta le costará a alguien entre 300 y 1300 euros en España más todas las reparaciones que puedan surgir. Según Statista, “las bicicletas eléctricas fueron el tipo de bicicleta más cara que los ciclistas españoles podían adquirir, con un precio medio de casi 2,2 mil euros en 2019.” Estos precios siguen subiendo a medida que pasan los años y las empresas fabricantes exigen más por sus productos. Por otro lado, los e-scooters oscilan entre 300 y 1200 euros y las reparaciones son más baratas. Si lo piensas, ¿por qué vas a gastar más en piezas que son igual de caras? Piénsalo.

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Los e-scooters son ahora una vista muy común cuando se está fuera de casa en España, especialmente en las ciudades más grandes, con personas de todas las edades atraídas hacia la comodidad de ellos. Sin embargo, no han estado exentos de culpa.

El Reglamento General de Vehículos de España define un E-scooter o Vehículo de Movilidad Personal como “un vehículo de una o varias ruedas, equipado con un solo asiento y propulsado única y exclusivamente por motores eléctricos, que puede alcanzar una velocidad de hasta 25 km/h”.

Los e-scooters y otros VMP se han convertido cada vez más en un problema en España, con usuarios que circulan a gran velocidad por zonas peatonales, ocupando las aceras sin pensar en los demás, sin llevar casco o con auriculares, por lo que les resulta imposible oír el tráfico.

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La buena noticia es que si vas a comprar un VMP, no tendrás que preocuparte de dónde conseguir un certificado de circulación, ya que es responsabilidad exclusiva del fabricante. No obstante, debe comprobar que el VMP que decida comprar sí lo tenga. A partir de enero de 2024, todos los VMP tendrán que cumplir con toda la normativa y tener un certificado de circulación cuando se vendan. Si actualmente posee un VMP sin certificado, sólo podrá utilizarlo hasta enero de 2027.